Pumas y América pactan empate entre grilletes
José Ángel Parra y Daniel Blumrosen Juárez
El Universal

Lunes 06 de octubre de 2008

Ambos se conformancon un punto; Pumas no logra sacudirse el dominio de las Águilas en CU

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Hasta que el refresco de cola —endulzado con algún otro líquido, de esos que desechan los mamíferos— vuela a la parte baja de la tribuna, procedente de la cabecera que da al pebetero, el agitado corazón auriazul encuentra un motivo para alegrarse.

El gol del Zurdo Morales salpica de aromas y humores a la grada felina, que se conforma con presenciar el empate de su equipo frente al América. Esfuerzo insuficiente, en la cancha, para que los Pumas rompan ese dominio ejercido por los azulcremas, en el estadio Olímpico Universitario.

Y es que desde 2005 los amarillos han salido sin rasguños de territorio puma, con la suma de cinco partidos sin que los anfitriones hagan valer su localía en el histórico inmueble de CU, cuyo valor agregado es compartir el Grupo de la Muerte, cada vez más apretado.

Víctimas son, estos Pumas, de candados, colocados no sólo por el estratega visitante, Ramón Díaz, sino en complicidad con el siempre cauto Ricardo Ferretti, aferrado a ese futbol de marca y toque seguro.

“Deben entender la presión que existe”, justifica El Pelado, convencido de la urgencia de no recibir rasguños en el Pedregal. “Es un clásico —agrega Díaz— y una equivocación te puede hacer perder. El equipo está dando lo que tiene para salir de esta situación y estamos muy contentos, hemos mejorado”.

El resumen del Tuca describe la ambición auriazul. “Un empate es mejor que perder, ¿no? Hubo ganas de querer ganar, pero el rival juega bien, tiene un técnico capaz y, en general para la tribuna, fue un buen partido”.

Pumas y Águilas recurren a parados similares, con el destello de que la apuesta del América —vía Pocho Insúa— procura marcar diferencia de algún modo.

Y El Pelado pronto lo consigue, al minuto 8, aunque no por el toque del mediocampista argentino, sino gracias a un trazo —a balón parado— proyectado por Alejandro Argüello, que encuentra la cabeza del Chango Moreno y el gol amarillo.

“Siempre te va a dar gusto marcar un gol, pero hubiese preferido que el equipo ganara, porque lo necesitábamos”, confiesa el insatisfecho artillero Alfredo Moreno.

Hasta entonces, el equipo que parecía mejor parado —Pumas— logra hacerse del balón pero no de las oportunidades. Porque Ferretti decide conservar a Ismael Íñiguez y Martín Bravo en el banquillo, al tiempo que David Toledo desarrolla una labor de mayor sacrificio y el poco talento ofensivo recae en el veloz Fernando Morales, atareado por la inquisidora marca de Vera y Castro.

Los precipitados balones filtrados por Toledo y El Zurdo sólo desgastan a Palencia, quien no llega a ninguno. Mas cuando Ferretti se da cuenta que necesita más habilidad y talento, apuesta por Ismael Íñiguez. Y, en el 49’, con más variantes, Bernal inicia el contragolpe felino... su despeje encuentra a Palencia y éste proyecta a Dante López. El paraguayo juega mejor y catapulta a Morales, cuyo tiro cruzado aniquila a Guillermo Ochoa.

Pero el rápido 1-1 le hace daño al espectáculo... y vuelven los grilletes, porque es mejor un empate que perder, ¿no?

 

 



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