Chivas sufren en serio
Redacción
El Universal

Domingo 31 de agosto de 2008

Cayó el empate a uno (93’), mas la afición de las Chivas continuó con los abucheos para los de la cancha, pero sobre todo para Jorge Vergara, a quien muchos han comenzado a culpar del flojo inicio del Guadalajara en el Apertura 2008

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GUADALAJARA.— Cayó el empate a uno (93’), mas la afición de las Chivas continuó con los abucheos para los de la cancha, pero sobre todo para Jorge Vergara, a quien muchos han comenzado a culpar del flojo inicio del Guadalajara en el Apertura 2008.

Después de siete jornadas, los tapatíos suman el mismo número de puntos. Mísero porcentaje que mucho tiene que ver, según el sentir popular, con el abandono por parte del dueño en cuanto a refuerzos, tras la salida de Omar Bravo y Francisco Rodríguez. No contento con ello sugiere cambios en la alineación, con más tono de imposición que de consejo, situación que ha creado mayor desequilibrio.

Efraín Flores trabaja con lo que le han dejado. El técnico rojiblanco sufre para armar un cuadro que compita ante el rival y la presión que existe en el equipo por lo que significa. Nada que levantan en el torneo local. Sin contundencia y con errores de marca en jugadas a balón parado, las Chivas se complicaron el juego ante el Morelia, que con 10 hombres parecía robarse la victoria del Jalisco con anotación de Horacio Cervantes en tiro de esquina (87’).

Fueron seis minutos angustiantes, si se toma en cuenta lo que compensó el silbante Hugo León —quien se comió un penalti sobre Santana en la primera mitad—, el estratega rojiblanco iba nervioso de un lado para otro, como si presintiera que la derrota le traería consecuencias graves. Está amenazado.

Entonces, a segundos del final (93’), Jesús Padilla se encontró el balón por el centro, afuera del área. Un disparo con más esperanza que potencia y colocación. Milagroso. Con la fortuna suficiente para evitar el lance de Moisés Muñoz.

El empate hizo que la gente se olvidara por unos segundos de lanzar gritos contra el Rebaño. Pasada la euforia y llegado el silbatazo final, regresaron los abucheos y no es para menos, pues el pueblo rojiblanco ha sido testigo de cómo ayer se igualó el peor inicio de su equipo, desde que Vergara “tomó” el mando.

 



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