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| Nostalgia inmediata |
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Cinthya Sánchez Enviada
El Universal Lunes 25 de agosto de 2008 |
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cinthya.sanchez@eluniversal.com.mx BEIJING.— El conteo comienza en el cielo: 10, 9, 8 (...) 3, 2, 1. Cada número lo forma el fuego; 80 mil cabezas se inclinan hacia atrás para subir la mirada. Las tribunas vibran con el sonido de los fuegos artificiales. Los chinos han decidido despedirse como iniciaron: con tambores. Un cascabeleo invade el Nido de Pájaro, son miles de mujeres en el escenario con trajes que registran sus movimientos con sonido. Impresiona. Lo que se esperaba fuera menos espectacular que la inauguración sigue fascinando, aunque con un ambiente menos formal, por eso los atletas entran sonrientes, buscando las cámaras de video para levantar los dos pulgares y que sus compatriotas los miren en las pantallas. Del extremo derecho aparece un autobús rojo de doble piso. La ruta es Beijing-Londres y el letrero luminoso del parabrisas aclara que el destino es Londres 2012. Después de pasearse por el Nido de Pájaro se detiene y baja una niña para recibir un balón, es obvio adentro viaja David Beckham. Y sí, pero hay que esperar otro poquito. Primero el autobús comienza a abrirse, como si se tratara de una flor en primavera, destapa el segundo piso y presenta una ciudad verde. Se convierte en un escenario de edificios, cómo muñeca de pastel, sale Leona Lewis, cantante británica y comienza el rock. Son los primeros guitarrazos que se escuchan en el Nido de Pájaro. Londres llegó no sólo con el emblema más famoso de su ciudad sino que presentó a través de la música una ciudad completamente diferente a Beijing. Por fin la sorpresa anunciada con el balón ocurre. David Beckham en pants negro se lleva la ovación. Es un hecho, las Olimpiadas ahora le pertenecen a Londres y Beijing se despide mirando como el fuego se despide del pebetero. Llegó el fin. No sin antes sacarles del corazón un oooooh más a los que miran. Del centro del escenario una base giratoria tipo pastel de cinco pisos hace su aparición, en vez de merengue trae un ejército de chinos con trajes metálicos que comienzan a curvearse. Con movimientos sincronizados forman el logo de los juegos, No podía terminar de otra forma. Simplemente imponente.
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