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| Carlos Hermosillo utiliza su acreditación como abanico |
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Jorge Guzmán Torres Enviado
El Universal Jueves 07 de agosto de 2008 |
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jorge.guzman@eluniversal.com.mx BEIJING.— Carlos Hermosillo no tarda en comprobar para qué le sirve un gafete diplomático en los Juegos Olímpicos de Beijing: “Para quitarme el calor”, dice, al tiempo que emplea la acreditación como un improvisado abanico. “Te voy a decir que con esta acreditación puedo entrar a todos lados”, apunta en aparente tono presuntuoso; mas de inmediato ataja: “Y al mismo tiempo, no puedo entrar a ninguno”. La molestia del director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deportes (Conade), permanece un día después de que, por un “descuido”, quedó marginado de la ceremonia de izamiento de la bandera nacional en la Villa Olímpica de Beijing. Pero en torno de su ausencia en la presentación oficial de México, Hermosillo prefiere no hablar. “La verdad es que me dio mucho coraje. Llegué a muy buena hora y simplemente no me dejaron entrar. Dijeron que tenía que estar en un registro especial para me que permitieran el acceso, y se supone que el trámite se realizó, pero nunca lo encontraron... Bueno, sí, pero creo que a la media noche”. Sin embargo, asegura, desde este miércoles su cometido es mantenerse cerca de los deportistas mexicanos, y muy temprano estuvo con los clavadistas, en el majestuso Cubo de Agua o National Aquatics Center. Y desde el magno escenario, hizo un llamado a los atletas para entregar el ciento por ciento de su esfuerzo, a disfrutar al máximo cada competencia y a representar con orgullo a México. “Aquí están y esta es su gran oportunidad de demostrar. Que se concentren en sus compromisos y en la posibilidad de hacer historia”. El director de la Conade hará llegar a cada uno de los integrantes de la delegacion mexicana una carta en la que les manifiesta su apoyo y solidaridad, y les envía mensajes de aliento y motivación. Puede entrar en auto, pero no caminando Apenas 24 horas de estancia en Beijing fueron suficientes para que el dirigente cuestionara la “exagerada” seguridad que impera en la sede olímpica. “Me parece que es demasiado; pero bueno, habrá que alinearse”. Y es que, además de la contrariedad vivida el martes, cuando no pudo entrar a la Villa Olímpica, el directivo ya enfrentó otros contratiempos en su andar por Beijing, y hasta en su hotel se topa con algunas disposiciones que, de entrada, evidentemente le molestan. “Imagínate nada más... Curiosamente puedo entrar en coche, pero no caminando. Espero que esto se relaje, que todo transcurra en calma y que al final impere el deportivismo y la grandeza de los Juegos Olímpicos”, señaló el dirigente deportivo.
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