Cuentan las horas
Jorge Guzmán Torres Enviado
El Universal

Martes 05 de agosto de 2008

Un ejército de voluntarios hacen las tareas mucho más sencillas con su amabilidad y organización

jorge.guzman@eluniversal.com.mx

BEIJING.— La capital olímpica viste ya sus mejores galas y se muestra lista para dar la bienvenida al mundo en los XXIX Juegos Olímpicos.

Y apenas al primer contacto, los anfitriones conquistan, gracias a esa gran sonrisa y natural cordialidad con la que sorprenden a sus invitados: “Welcome to Beijing”.

Así, el arribo a la sede olímpica deja de ser un reto a lo desconocido para convertirse en una grata experiencia de amabilidad y capacidad de organización.

La incomprensible simbología, el desconocimieno del idioma y el impresionante tamaño del Aeropuerto Internacional (que los chinos presumen orgullosos como una gran obra arquitectónica) dejan de ser tan impresionantes cuando llega al salvamento de los desvalidos el ejército multicolor de los voluntarios olímpicos.

Sí, esos jovencitos que cobran vida cada cuatro años y que resulta tan fácil distinguir, pero mucho más fácil de aprender a querer y, por qué no decirlo, necesitar.

De su mano, todo es sencillo en Beijing, incluso superar el nerviosismo inicial del gran reto y el inicio mismo de la aventura olímpica en tierras asiáticas.

Apenas se llega a la terminal aérea, hacen su aparición, y se preocupan verdaderamente por hacerlo todo más fácil y placentero, especialmente si se forma parte de la llamada familia olímpica, es decir, todo ese enorme monstruo de personas acreditadas para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Después, se les encuentra por todas partes, integrados a la colorida alegría de los motivos olímpicos.

En las calles, las banderas con el logotipo de los Juegos adornan postes, árboles y grandes muros, pero muy especialmente lucen en todo su esplendor en los escenarios olímpicos y en el Centro Internacional de Prensa, que de manera paulatina cobra vida y que a partir del 8 de agosto se transformará en una gigantesca torre de babel.

Ya se cuentan las horas para la ceremonia inaugural, y los anfitriones se dicen listos, aunque a decir verdad continúan con algunos pendientes en la agenda, los mismos de los que se viene hablando meses atrás: contaminación y libertad de prensa.

Algunas quejas se escuchan ya en el Centro Internacional de Prensa y en los distintos escenarios olímpicos, pero la verdadera prueba de fuego empezará el 8 de agosto, con la esperada ceremonia de presentación al mundo.

Hoy día, los chinos rezan para que no les llueva, pero si esto ocurre, ya tienen un plan B. Los organizadores de los Juegos planean embellecer el clima para que la ceremonia de inauguración no sufra las tormentas y lluvias que el servicio meteorológico predice.

Los meteorólogos chinos proyectan inyectar yoduro de plata en las nubes, aunque la efectividad este método utilizado en muchas partes del mundo es un tema de discusión.



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