Influencia menottista, una herencia difícil de olvidar
José Ángel Parra
El Universal

Martes 03 de junio de 2008



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El último tutor que tuvo el balompié mexicano fue César Luis Menotti. De él se derivaron los conceptos menottistas heredados por muchos directores técnicos de aquella época en nuestro balompié.

El famoso presing, equivalente a una pronta recuperación, la posesión del balón y los valores “filosóficos” brotaron a principios de los años 90, cuando el timonel argentino, campeón del mundo con la albiceleste en 1978, vino a México bajo la fórmula de Emilio Maurer y Francisco Ibarra García de Quevedo, entonces directivos de la Federación Mexicana de Futbol.

Cayetano Rodríguez tuvo el cargo de seleccionador olímpico rumbo a Barcelona 1992 y Miguel Mejía Barón ocupó el reinado de Menotti cuando éste decidió abandonar al balompié azteca en solidaridad con el derrocado Maurer.

Sin embargo, Mejía Barón pareció heredar la fórmula “menottista” con rasgos similares a los que presumía el filósofo argentino. De hecho, Ricardo Ferretti respaldó a Mejía Barón en una selección B que formó parte de su proceso.

Pero después de eso volvió a imperar el desorden. Porque en 1995 regresó, sin éxito, Bora Milutinovic; mientras que Manuel Lapuente (en 1998) hizo lo propio, aunque esta vez los resultados sí acompañaron al hombre de la cachucha, incluso después del Mundial de Francia.

Las preocupaciones y los rescates volvieron a ser parte de los cotidianos altibajos del México futbolero. Así, Enrique Meza estuvo al borde de quedar fuera de Corea-Japón 2002 y Javier Aguirre se encargó de meter a los verdes al certamen.

La eliminación a manos de Estados Unidos evitó el anhelado quinto partido, pero el manejo del Vasco ayudó a que éste se ubicara en el entorno europeo con resultados.

Enseguida vinieron los procesos largos. Ricardo La Volpe dejó “escuela” con el llamado “lavolpismo” y muchos técnicos quedaron a la espera de heredar al Tri que dejó libre su maestro.

Hugo Sánchez, el más crítico durante el proceso del Bigotón, no gozó de la misma paciencia porque los mismos jugadores delataron al Pentapichichi, quien realmente dejaba toda la parte táctica a su auxiliar, Sergio Egea.

Hoy, a 17 años de distancia de César Luis Menotti, los futbolistas mexicanos volverán a tener un maestro surgido del exterior. No, esta vez no se trata de un filósofo. Sven-Göran Eriksson tampoco viene a descubrir otro sistema. Pero al menos ayudará a que México, sin influencias, arme una selección.



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