Pase con fantasía y fortuna para Cruz Azul
Arturo Salgado Gudiño
El Universal

Domingo 18 de mayo de 2008

Goles de ‘taconcito’ y de ‘carambola’ le dan el boleto; el duelo culmina con una bronca

francisco.salgado@eluniversal.com.mx

¡Vaya manera de sacudirse del demonio de los cuartos de final, y del no poder remontar una desventaja! Cruz Azul espolvoreó fantasías e hizo negocio con la señora fortuna para vencer a los Jaguares por 2-1, alcanzarlos en el global a dos y dejarlos tendidos en el terreno con la rabia regada.

La tarde pareció conjurada contra los celestes. Un cielo furioso importaba el mejor de los chubascos desde la selva chiapaneca. En la cancha, el jaguar se paraba dueño sobre el verde, con su bestia favorita, Itamar Batista, con la cadena suelta.

Cruz Azul palidecía. Primero, asediado por la autoridad chiapaneca y más tarde asfixiado en sus propios errores, en su propia decidia.

Markarián se había guardado a Pablo Zeballos, a Gerardo Lugo, y en su lugar le dio el acceso a Miguel Sabah y a Nicolás Vigneri.

No se había decidido a repetir en los más recientes tres encuentros a la alineación que cerró con cinco triunfos el torneo. Por el contario, había optado por utilizar en el ataque a Sabah y a Vigneri, lo mismos que no habían podido marcar ni contra Atlas, ni contra Jaguares en la ida.

Y así transcurrió el primer tiempo, entre las fallas de Vigneri, del silbante Hugo León Guajardo y un equipo que llegó del sur a pararse valiente, pero que terminó como una horda de bárbaros.

Si la primera parte tenía tintes de llanto, el complemento arrancó fatídico para La Máquina. La peor de las bestias chiapanecas despertó para dar una cubetada de agua helada, más que la lluvia, a la afición celeste.

Itamar Batista remató el pase de Vela, para el 1-0, 2-0 global que parecia terminaría la tarde celeste con una eliminación más.

Pero al fin Markarián despertó en la banca, dio ingreso a Zeballos, a Lozano y a Lugo.

Cruz Azul reaccionó. Fue tan sólo un pestañeo, pero suficiente para convertir un día de lluvia en un soleado pase a semifinales.

Le bastaron 120 segundos. Primero gracias a Zeballos, quien dentro del área chiapaneca hizo un lío a la zaga visitante y resolvió con taquito impensable para vencer a Édgar Hernández.

Fantasía que encendió el estadio Azul y que Sabah redondeó dos jugadas después, con un disparo potente que le jugó chueco al portero Hernández, para incrustarse en su meta, luego de golpear contra la pierna del cancerbero.

Voltereta que congeló al jaguar y que sirvió para empatar a dos en el marcador global, para poner al Cruz Azul en las semifinales.

En la agonía, Jaguares parecía con opción. Cruz Azul tenía sólo 10 hombres por la expulsión de Riveros, pero el calor de la selva se apoderó de los visitantes, que prefieron tirar sus opciones por la borda y convertirse en luchadores que cazaron piernas celestes que corrían con el fin de evitar un castigo que lo mermara en la etapa semifinal.

Como sea, Cruz Azul corrió al túnel con el boleto abrazado, en una tarde de aquelarre celeste, con fortuna y fantasía.

 



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