WILLIAMSBURG (AP).— La mexicana Lorena Ochoa comenzó con un birdie, empatándola con Annika Sorenstam, la jugadora a la que reemplazó como la mejor golfista del mundo.Dos hoyos más tarde, Sorenstam respondió. Y una vez más en el par cuatro, del 16, embocó un birdie desde tres metros luego de que Ochoa le había vuelto a emparejar.
Esa fue la historia del Michelob Ultra Open, cuando los chubascos y los retrasos por lluvia hicieron poco por mermar el amistoso duelo entre las dos mejores golfistas del planeta.
Sorenstam siguió su ronda inicial de 64 con una tarjeta de 66, 12 bajo par para el torneo, con tres impactos de ventaja sobre la tapatía, cuyo bogey en el último hoyo le provocó un 68 en el día. Jeong Jang, que terminó la jornada con 66 golpes, está empatada con la mexicana.
“Estoy en la pelea, estoy emocionada”, dijo Ochoa Reyes.
El día no fue tan benévolo con Michelle Wie. Jugando en su primer evento en más de dos meses, la hawaiana siguió a su ronda inicial de 75, cuatro sobre par, con un 71, quedándose a cuatro golpes de pasar el corte.
“Simplemente me siento muy oxidada”, comentó luego de hacer birdie en el último hoyo para terminar su actuación con par. “Siento que debo de jugar más. Siento que me puedo recuperar”.
A 12 golpes debajo al inicio del día, Wie se convirtió en una expectadora más para ver al grupo que tenía a Ochoa, Sorenstam y a la campeona defensora Suzann Pettersen jugando juntas. Varios miles de aficionados estuvieron esperándolas en su llegada al hoyo 10, donde empezaron, o a lo largo del fairway, esperando ver el comienzo de una clásica batalla generalmente reservada para los fines de semana en la gira.
Ochoa, que ha ganado la mitad de los 10 torneos que van en la temporada, inició las hostilidades cuando embocó un putt de unos cinco metros en el primer hoyo, celebrando con el puño.
Durante su ronda, una mujer gritó “Viva México” justo antes de que intentara un birdie desde metro y medio. Falló. Cuando Sorenstam hizo su tiro desde 50 yardas en el noveno hoyo, par cuatro, y dejó la pelota a un metro de la bandera, un hombre en la galería gritó: “Buen tiro, Annika. Bienvenida de regreso”.
Sorenstam, ganadora de dos torneos esta temporada, no tuvo un intento de birdie de más de cinco metros en todo el día y también ha hecho dos viajes a lo largo del Campo River de 6 mil 315 yardas sin cometer un bogey, pese a la inconsistente lluvia y a veces inclemente viento.
“En resumen, diría que estoy muy contenta con la manera que estoy usando los hierros. Me siento muy bien conectando los objetivos, los lugares y los yardajes que planeo, así que ya no tengo que preocuparme por eso”, comentó la sueca. “Estoy tratando de jugar lo mejor posible”.
La de Guadalajara, que admite observar a Sorenstam e intentar aprender de ella, dijo que las espectaculares salvadas para par en los últimos dos hoyos fueron ejemplos de que tan bien su compañera en el campo estaba conectando la pelota.
“El tercer tiro en el hoyo nueve fue espectacular”, dijo Ochoa sobre Sorenstam. “Estaba pensando que debe practicar mucho su juego corto. Fue una gran salvada”.