deportes@eluniversal.com.mxVERACRUZ.— Rodrigo Ruiz aún festejaba el tercer gol de los Tiburones Rojos, cuando el teléfono celular de Pedro Portilla sonó.
El gesto del vicepresidente del América se descompuso más de lo que de por sí ya estaba con el paseo que el Veracruz le estaba dando a las Águilas.
Fueron unos cuantos minutos, pero Portilla se notó preocupado y nervioso, como si estuviera recibiendo un regaño.
Y es que, la situación de los azulcrema ya es insostenible.
Más allá del 4-0 en el estadio Luis Pirata Fuente, los pocos aficionados americanistas que asistieron al inmueble salieron con la mirada absorta, luego de ver cómo su equipo está convertido en una piltrafa.
Eso explica la desolación que los acompañó durante todo el segundo tiempo, ése en el que los pupilos de Herrera se dedicaron a sobrellevar las acciones, a cuidarse de una posible lesión, a disfrutar su primer triunfo como locales en el Clausura 2008, el cual les permite —por ahora— abandonar el sótano de la tabla porcentual.
Sitio para el que el América hace méritos, pero su pasado hace imposible colocarlo ahí.
Aunque eso no evita que la actual sea una temporada que pasará a la historia por lo trágica que ha sido.
Tras caer ante el Toluca (0-1) el sábado de la semana anterior, Rubén Omar Romano aseguró que el equipo se olvidaría de la Liga y enfocaría todas sus baterías en la Copa Libertadores, lo cual fue seguido al pie de la letra por sus jugadores, al menos en lo que se refiere al certamen local.
Porque las Águilas tuvieron su peor actuación del torneo.
La lentitud y descoordinación entre Sebastián Domínguez y Diego Cervantes quedaron de manifiesto como nunca antes en esta ya dramática crisis amarilla.
Los atacantes del Veracruz, quienes han aquejado falta de condición física durante varios encuentros, los hicieron pedazos con base en velocidad durante los primeros 45 minutos.
Por eso, Romano no dudó en exhibir a Cervantes tras el descanso al sustituirlo con José de Jesús Mosqueda.
El cambio de sistema del América, que para el complemento modificó a dos defensas centrales, le permitió dar un poco más de pelea en el mediocampo, lo que le dio la posibilidad de no tener tantas llegadas en su portería.
No obstante, el peligro jarocho nunca desapareció.
De no ser por la terrorífica noche que vivió Aldo de Nigris, quien falló —al menos— cuatro opciones claras de gol, las Águilas hubieran salido del Pirata con una humillación mayor.
El regio falló en su intento por ser el complemento ideal de Graf, cuyos tres goles le permitieron llegar a nueve en el campeonato y, por el momento, colocarse en la cima del goleo individual, con uno de ventaja sobre Omar Bravo e Itamar Baptista.
Graf lleva un tanto más que todo el América, lo que refleja perfectamente el colapso interno que viven los capitalinos.
Es por eso que a nadie sorprendió la llamada telefónica que Portilla recibió cuando aún faltaban algunos minutos para que terminara la primera mitad.
Cada semana, las Águilas parecen esmerarse en demostrar que se puede caer aún más bajo, por lo que es un misterio saber si ya tocaron fondo.