leon.giron@eluniversal.com.mxSCOTTSDALE.— Tedy Bruschi se define a sí mismo con una sola palabra: Corazón. Porque él, mejor que nadie, sabe lo que es no tenerlo. Aunque fuera por unos instantes.
Víctima de un paro cardiaco hace casi tres años, Bruschi se recuperó, volvió al emparrillado y lo ha sumado a su ejemplo dentro del campo, el éxito ante la adversidad fuera de él.
Y todo gracias al corazón.
“Siempre he preferido tener corazón que talento. El corazón sobre cualquier cosa, porque es lo que se necesita para ganar juegos. Es lo que se necesita para jugar este deporte”, comentó el linebacker.
“¿Qué vas a hacer cuando se acerque un hombre de 125 kilos y no tienes a dónde moverte y detrás de él hay un balón? ¿Te vas a quedar ahí? ¿O vas a retroceder? Eso es precisamente el corazón”.
También es tener corazón el volver a un deporte de extremo contacto físico solamente por amor a él, aunque no se esté bien, precisamente, del corazón.
“Creo que el mensaje que envié a otras víctimas de paro cardiaco es simplemente estar aquí”, comentó en tono serio.
“Y el mensaje es claro, yo tuve un ataque y volví a jugar a nivel profesional, así que ellos también pueden hacer lo que quieran”.
Aun cuando mide 1.85 metros, pesa 112 kilos y golpea como pocos, Bruschi también tuvo miedo. Pero está a unas cuantas horas de pasar del temor a una sensación especial, única que sólo se consigue con un triunfo, con un campeonato en el deporte y en la vida.
“Es un juego muy especial para mí, considerando todo lo que he pasado”, señaló del juego del domingo, en busca de su cuarto campeonato. “Todo comenzó en 2005, con mi ataque cardiaco, lo que hemos logrado esta campaña y lo que podemos culminar si ganamos este fin de semana. Además, yo hice la Universidad aquí, en Arizona”.
El círculo está a unos momentos de completarse, pero hace tres temporadas, unos días después de ganar su tercer título, Bruschi sintió cosquilleo en la punta de los dedos y un dolor en el pecho. Poco después casi pierde la vista. Se sobrepuso a todo eso y volvió a enfundarse en un uniforme y a ponerse un casco.
Y es que Bruschi no sólo volvió a jugar, sino que retomó el nivel que lo catapultó como uno de los líderes de la defensiva de los Patriotas de Nueva Inglaterra rumbo a dos anillos de Super Bowl.
Los logros del defensivo, son por mucho, dignos de presunción. Pero definitivamente no son lo que más lo enorgullece.
“Todo el mundo te dice que eres mejor por volver al futbol americano tras una completa recuperación”, señaló con la mirada fija.
“Y yo, de lo que estoy más orgulloso no es que me digan campeón del mundo, o jugador profesional, sino simplemente sobreviviente de un ataque cardiaco”.
Para su fortuna, Bruschi ha sido todo eso y más, pues es también una inspiración para pacientes con cáncer, leucemia y males cardiacos, que por cierto le escriben todos los días. Algo que lo inspira a liderar de manera ejemplar.
“A diario recibo cartas narrando historias de adversidad”, comentó Bruschi.
“En muchas de ellas me dicen que han sacado inspiración gracias a lo que yo he podido lograr. Es un honor increíble”.
Eso es corazón. Y evidentemente, el de Bruschi es enorme y funciona a la perfección a unas cuantas horas del Super Bowl en Phoenix.