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Como enmohecido queda el tronco en que se enrollaba la cuerda de la barca que partió, así luce la corteza del deporte mexicano tras el retiro de Ana Guevara. Tres miradas entonces intentan alcanzar el navío que se hunde en el horizonte... tres mujeres que, a su manera y dentro de los límites que les marca a cada una su deporte, toman la estafeta que dejó la velocista sonorense.
Queda un hueco enorme que llenaba un campeonato mundial de 400 metros planos, una inolvidable Golden League y una plata olímpica.
En cuanto a resultados entregados, éxitos convertidos ya en trofeos, quien luce más adelantada en la carrera para ser un símbolo deportivo es Lorena Ochoa.
Ella ya había partido mucho antes que llegara su compañera a la zona de relevo, como lo marcan los cánones del atletismo.
Con 17 triunfos en la mejor gira femenil de golf del mundo y a punto de cumplir un año en la cima del ránking mundial, la tapatía asume el reto de ser el emblema que dejó Ana.
“Sí, claro que me la creo”, comentó Ochoa Reyes en una entrevista para EL UNIVERSAL hace unos días. “Es decir, ¿por qué no he de estar convencida de que soy la mejor? Para ello he trabajado, para ello han sido todos mis esfuerzos y desde un principio lo dije, que deseaba ser la mejor del mundo y aquí estoy”.
La jalisciense no ha ganado un campeonato del mundo, pues lo más cercano a ello es la llamada Copa Mundial, un torneo de parejas desdeñado regularmente por las grandes estrellas y que, por cierto, inicia hoy en Sudáfrica; una vez más, Lorena prefirió quedarse entrenando.
El miércoles, desde la Perla Tapatía tuvo palabras de aliento para Guevara, con quien coincidió en repetidas ocasiones, dado los compromisos que ambas tenían con un mismo patrocinador.
Le deseó suerte a la sonorense, al tiempo que firmaba un acuerdo con otro patrocinador más, el cual dio a conocer ayer mismo Footjoy y que se une al grupo de empresas que han trepado a esta embarcación y que incluye a Banamex, Aeroméxico, Selther, Audi, Ping, Rolex, Lacoste y El Río CC, entre otros.
¿Esto le suena familiar? Al final, fue parte de lo que terminó por saturar la vida de Guevara, quien llegó a tener hasta 12 patrocinadores, que poco a poco fueron terminando sus respectivos acuerdos por falta de resultados.
Ayer, la empresa Nike, por medio de un comunicado de su directora de mercadotecnia, Fabiola Torres, expuso su postura oficial respecto del caso de Ana: “Su retiro nos toma completamente por sorpresa, no sabíamos nada de esto, sin embargo, apoyamos su decisión y después de compartir esta sociedad durante más de siete años le deseamos mucha suerte en lo que emprenda”.
Viene a la mente otra cuestión al hablar de Lorena... el golf no es deporte olímpico y ni siquiera se perfila para serlo.
Es aquí en donde entra el otro par de jóvenes exitosas con la misma hambre que tenía Guevara de triunfo en sus años mosos, cuando pasó de jugar basquetbol a arrancar sobre el tartán.
Paola Espinosa y María Espinoza. La primera desde la piscina y la otra sobre el tatami, han conseguido que el mundo voltee la vista hacia nuestro país.
“Creo que Ana dejó un gran hueco que será muy complicado de llenar. No podría compararme con ella porque aún me falta mucho por conseguir y ella fue toda una estrella a nivel internacional”, comentó María.
Con apenas 20 años de edad, la taekwondoín tiene en su cosecha el título de campeona mundial y panamericana. Sólo falta en su vitrina la presea olímpica que espera conseguir en Beijing.
“Mucha gente tiene puesta su confianza en mí, espero poder cumplir con las expectativas que se tienen respecto de mi carrera”, apuntó.
Y aunque su carrera apenas inicia, María es otra de las atletas llamadas a llenar el hueco que dejó la velocista.
Paola Espinosa tiene su participación olímpica asegurada. La pequeña ventaja de la oriunda de Baja California con el resto de la delegación mexicana es que ella tiene ya una participación olímpica.
En Atenas 2004, en donde la clavadista se ubicó en quinto en plataforma sincronizada, junto con Laura Sánchez.
Aunque tiene apenas 21 años, Paola tiene ya un largo camino recorrido y, sobretodo, unas inmensas ganas de que su estrella brille tanto como la de Guevara.
“Le deseo toda la suerte a Ana en su próximos planes. Creo que nos deja mucha responsabilidad a las que vamos a seguir compitiendo por México”, dijo la clavadista respecto del retiro de la sonorense.
El 2008 apenas comienza, será en los próximos meses cuando Lorena, María y Paola den de nuevo frutos y una vez más brillen con luz propia para a ocupar el lugar que Ana Guevara dejó vacante en lomás alto del deporte nacional.