Abraham Guerrero G.
El Universal
Viernes 23 de noviembre de 2007
abraham.guerrero@eluniversal.com.mxLuego de una hora y media de ejercitar la pantorrilla en el tránsito, llegar al Olímpico Universitario para la ida de cuartos de final ante el Toluca, ya era una victoria para los aficionados de los Pumas.
Transformar el estrés del trabajo y la escuela por la alegría de un ¡Goya! que dependía exclusivamente de que los once felinos en la cancha hicieran lo que les había ordenado Ricardo Ferretti, un viejo lobo de las liguillas. Sin embargo, la aduana era más que complicada. El Toluca, segundo general, fue uno de los equipos más regulares del torneo, aunque las ausencias que tuvo ayer lo dibujaran de otra manera.
Apenas el martes, el doctor José Narro tomó posesión como rector de la UNAM y ayer ya se presentó en el palco principal del estadio felino para vivir su primer partido como la cabeza de la máxima casa de estudios de nuestro país. Un invitado especial para abrir el camino en las finales.
De inmediato, la presencia de Narro llamó la atención de la gente y los fotógrafos, quienes recibieron un saludo del rector al momento en que le tomaban las placas que hoy salen publicadas.
Otro que acaparó miradas fue Paulo da Silva, quien estuvo sentado en el palco visitante junto a su presidente Rafael Lebrija. El paraguayo era un manojo de nervios, inquieto por no poder estar en la cancha.
Los que sufrieron fueron los aficionados comunes. Por ejemplo, los que se agrupan en el pebetero, ya que en el acceso a esta tribuna tenían que esperar hasta 15 minutos para poder ingresar. El operativo en busca de cualquier objeto que pudiera ocasionar algún problema era minucioso. Los dos o tres filtros de “báscula” fueron efectivos, los rebeldes se limitaron a cantar felices de tener a los Pumas de nueva cuenta en la Liguilla.
Ya se habían jugado 37 minutos del Pumas-Toluca y todavía se podía observar ingresar a gente por los túneles. Se trataba de aquellos que no midieron bien sus tiempos y fueron víctimas del caos vial. No les quedó de otra más que acercarse al aficionado más cercano para preguntarle cómo habían anotado sus Pumas. Y le respondieron: “Fue al minuto 18, Solari no pudo rematar, pero el balón le cayó a Scocco y ese sí la metió”. La explicación era pobre de narrativa, pero el efecto fue el mismo que si lo hubieran visto al momento. Lanzaron el ¡Goya! que minutos antes había hecho todo el estadio.
El Olímpico Universitario no registró el lleno, pero no se necesitó de eso para que los Pumas hicieran de la noche un carnaval. La victoria sobre el Toluca en la ida de cuartos de final del Apertura 2007 fue el mejor mensaje de bienvenida que los felinos pudieron darle al rector José Narro, quien desde el palco estuvo pendiente de cada una de las jugadas y goles del conjunto, al igual que el resto de los miles de aficionados, quienes no pararon de brincar de alegría por la ventaja que llevarán el domingo al Nemesio Díez.