juan.estrada@eluniversal.com.mxEs más que una arena de lucha libre y el icono de la última estación de la línea 2 del Metro de la ciudad de México, es el Toreo de Cuatros Caminos, un recinto histórico para la fiesta de toros de nuestro país y hoy conmemora 60 años de su inauguración.
Asentada en Naucalpan, justo en el límite del Distrito Federal y el estado de México, la plaza de toros aún permanece en pie con la vieja estructura metálica que algún día también soportó el desaparecido Toreo de la Condesa.
Sus orígenes fueron netamente taurinos. El 23 de noviembre de 1947 abrió sus puertas con una corrida en la que participaron Lorenzo Garza, Luis Castro El Soldado y Jorge Medina, quien tomaba la alternativa. Se lidió un encierro de la ganadería de San Mateo.
En un tiempo donde la fiesta de toros vivía su época dorada en nuestro país y todavía más en la capital de la República Mexicana, existieron dos cosos que podrían presentar llenos una misma tarde de domingo. La Plaza México y el Toreo de Cuatro Caminos. 60 años después sólo la Monumental de Insurgentes mantiene viva la pasión por los toros.
Cuatro Caminos abrió sus puertas a la actividad taurina de 1947 a 1968, cuando iniciaron los planes para techar el coso taurino con la finalidad de que la lluvia y el viento no afectarán otro tipo de espectáculos que ahí se presentaban.
Con la cubierta de cemento, pareciera que llegó la maldición del coso taurino. El 29 de diciembre de 1968, un mano a mano entre los regiomontanos Manolo Martínez y Eloy Cavazos con un encierro de Garfias, fue el último festejo protagonizado, hasta entonces, en este escenario desde su apertura.
En 1994, 26 años después, el Toreo de Cuatro Caminos reabrió sus puertas con una temporada que constó de 12 festejos, en la que las bajas entradas no presagiaban buenos augurios a pesar de que se corrieron encierros de tradición y sobre todo de muy buena presencia como lo fue uno de la ganadería de Zacatepec. El triunfador de ese serial fue el español Pepín Liria.
Con muchos contratiempos, se organizó otra temporada en 1996 que sólo llegó a 10 festejos.
Desde entonces la actividad taurina desapareció y se brindó un mayor espacio a la lucha libre y los mítines de partidos políticos, entre otros.