RÍO DE JANEIRO.— Como en los viejos tiempos. Las dos clavadistas que solían tirar juntas y le dieron a México la primera medalla mundial en la modalidad de clavados sincronizados, Laura Sánchez y Paola Espinosa, volvieron a hacer mancuerna ayer en el trampolín de tres metros para sumar el oro número 18 en el medallero de los Juegos Panamericanos.Ante un frío inclemente, salpicado por lluvia fina pero constante y cobijadas por un cielo gris, las mexicanas salieron a la fosa del Parque Acuático decididas a colgarse el oro.
Pronto, las mexicanas se adueñaron de la fosa, sin importar la presencia del tercer lugar mundial, las estadounidenses Ariel Rittenhouse y Kelci Bryant, quienes a pesar de tener el mismo grado de dificultad que las mexicanas en su lista jamás fueron un factor en contra.
Espinosa y Sánchez, penúltimas en la orden de salida, se pararon en el trampolín para comenzar con un clavado sencillo hacia el frente en escuadra por el cual recibieron una calificación parcial de 49.80 con lo que se subieron de inmediato al primer lugar, cuando terminó la ronda inicial las mexicanas ya estaban en lo más alto, para no abandonar jamás la posición de honor durante las cinco rondas.
A pesar de que las brasileñas Juliana Veloso y Tammy Takagi parecían presentarles una buena competencia tras su primer clavado, una vuelta adentro en escuadra, se desinflaron en las siguientes rondas.
Lo contrario de las mexicanas quienes en su segundo salto encontraron la manera de afianzarse a la cima. Al entrar en la tercera ronda, las estadounidenses comenzaron a presionar un poco más, pero la sólida ejecución de las mexicanas con su clavado de dos y media vueltas de holandés en escuadra sirvió para aguantar el embate.
Un movimiento bastante útil pues en la última ronda las mexicanas realizaron su peor clavado, una ejecución de 3.0 grados de dificultad, dos y media vueltas adentro en escuadra, y cedieron un poco de terreno ante las medallistas de bronce en Melbourne, Australia, aunque éstas no pudieron capitalizar.
Rittenhouse y Bryant ejecutaron un dos y media vueltas atrás en escuadra, de 3.0 grados de dificultad, pero si bien la sincronía fue buena, la ejecución del clavado fue bastante castigada y no consiguieron el suficiente puntaje.
En tercer lugar y muy lejos de ser un factor de competencia quedaron las candienses Nelly MacDonald y Meaghan Benfeito, quienes se ubicaron 31 puntos atrás de las mexicanas.