RÍO DE JANEIRO.— Por momentos el clavadista mexicano, Rommel Pacheco acarició la medalla de oro en plataforma 10 metros, donde defendía el título obtenido hace cuatro años en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003, pero la gran técnica del cubano José Antonio Guerra le arrebató en la última ronda el oro por lo que Pacheco salió de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 sin un metal áureo a diferencia de su compañera Paola Espinosa que se adjudicó tres.“Por poco. Se me fue la medalla, iba ganando y pues ni modo así es la competencia. Me quedo contento con mis clavados que fueron buenas ejecuciones todas y me hubiera gustado estar en la de oro pero así es la competencia, así son los deportes de apreciación”, mencionó el clavadista yucacteco.
Después de la segunda ronda de seis, el mexicano saltó del quinto al primer lugar tras un clavado de tres y media vueltas adentro en posición C, que los jueces calificaron con ochos y nueves, lo que parecía un buen augurio.
A partir de ahí el mexicano tomó mayor confianza y durante cuatro rondas lideró la competencia, apoyado con calificaciones de nueves y ochos, mientras su rival más fuerte, el cubano, permanecía oculto en la octava posición.
Durante la tercera ronda Pacheco libró una férrea batalla con el colombiano Juan Uran, quien parecía podía hacerle sombra al mexicano, algo que no consiguó el canadiense Alexandre Despatie, quien fuera campeón mundial en trampolín tres metros y tercero en plataforma.
Pero la verdadera batalla estaría por llegar tres rondas antes del final, cuando Guerra comenzó a presentar sus mejores ejecuciones y aunque Rommel pudo defenderse en la cuarta y quinta ronda, con buenos clavados con calificaciones de nueves y ochos, la sexta y última ejecución fue completamente para el cubano.
Guerra realizó el clavado más difícil que existe en estos momentos en los clavados: dos vueltas y media atrás con dos y medio giros en posición B de 3.8 grados de dificultad y no sólo lo ejecutó sino que lo hizo de manera casi perfecta, con lo que selló su triunfo sobre el mexicano.
Pacheco, quien seguía dos clavadistas después de Guerra debía superar esa actuación y lo intentó con un clavado de dos vueltas y media atrás con un giro y medio, de 3.4 grados de dificultad, pero no fue suficiente.
A pesar de una gran ejecución con una entrada al agua limpia, los jueces le dieron calificaciones inferiores a las del cubano.
No obstante, Pacheco rescató su participación en esta contienda ante un grupo bastante competitivo, pues ocho de los diez clavadistas que participaron han sido campeones o finalistas mundiales.