El Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Futbol (CAR) es uno de los tres mejores del mundo; sin embargo, a ocho años de su inauguración los triunfos de la Selección han sido pocos: una Copa Confederaciones que se le ganó a las reservas de la selección de Brasil en 1999 y un Mundial Sub 17 en 2005. Resultados que los modelos tomados de Europa y Sudamérica han superado por mucho.Cuando Joseph Blatter, presidente de la FIFA, visitó el CAR donde se entrena la Selección se sorprendió. “Es uno de los mejores centros que he visto en 24 años, en todo el mundo”, dijo.
Pastos amortiguadores para que los futbolistas no se lastimen al entrenar, repartidos en cinco canchas. Un circuito cerrado de televisión que les permite capturar la señal de los torneos y partidos de selecciones. Un sistema de aire purificado. Una casa club con 21 suites. Un centro de entretenimiento para que los jugadores vean películas y hasta un futbolito de madera en el que, según la encargada de la limpieza, los jugadores pasan varias horas.
No es gratuito que el argentino Jorge Grifa, formador de grandes figuras del futbol argentino como Batistuta y entrenador de su selección haya hecho una pausa en la parte más alta de la montaña mientras recorría el circuito aeróbico recreativo de 2 kilómetros y preguntara: “¿Y por qué no ganan?”. Eso preguntan todos los que han puesto un pie en el CAR.
A los seleccionados se les trata a nivel de Ronaldinho, Beckham y Figo, con sueldos que alcanzan el millón de dólares anuales. Cuauhtémoc Blanco, por ejemplo, ganaba 2 millones de pesos mensuales hasta el año pasado, una cifra que le tomaría 200 años ganar a un jornalero que percibe el salario mínimo.
Aunque los recursos económicos no están reflejados en ninguna estadística de campeonatos de la página oficial de la Federación Mexicana de Futbol.
Hoy la Selección Mexicana está “en un merecido descanso”, dice Heriberto Ruiz, administrador del CAR.