Abraham Guerrero G.
El Universal
Martes 03 de julio de 2007
TORONTO.— Giovanni dos Santos y Jesús Ramírez unieron talentos para quitarle a México el dolor de cabeza en el que se había convertido la selección de Gambia.A los 57 minutos de juego, México no había encontrado la fórmula para abrir el candado que los africanos pusieron en su puerta y se comenzaba a transpirar desesperación, de ahí la importancia de contar con hombres como Dos Santos, capaz de resolver todo con un chispazo.
En el libro de registros, el debut del Tricolor en el Mundial Sub 20 se guardará como la primera victoria del torneo, 3-0 ante Gambia, pero en el seno del grupo quedará como una etapa más de aprendizaje.
Porque echar un vistazo a las diferencias en el proceso de formación de mexicanos y africanos bastaría para imaginarse que era cuestión de tiempo para que la balanza se cargara en favor del Tricolor. Sin embargo, la determinación y fortaleza física de los africanos metió en problemas a los nacionales durante la primera parte, en la que incluso, tuvieron la oportunidad de anotar.
Jesús Ramírez tenía razón al preocuparse en buscar variantes para el sistema de juego del conjunto juvenil. Cuando las cosas se comenzaban a poner más difíciles para los juveniles mexicanos, el técnico nacional corrigió en el planteamiento, sacudió al equipo para bien.
Ramírez cambió la línea de tres defensores con la que ha trabajado desde hace tres años, por una de cuatro zagueros e igual número de mediocampistas. Retrasó a César Villaluz y le dio entrada a Pablo Barrera, quien se cargó como extremo izquierdo, y le dio mayores libertades a Giovanni.
Luego, la capacidad táctica del estratega se combinó con la educada izquierda de Dos Santos y por fin se abrió el marcador. Con el apuro de sacar la victoria para México, Giovanni se encontró con el despeje de Adrián Aldrete y lo hizo gol. Fue una jugada que comenzó con el aspecto de una bestia y que finalizó como un hermoso poema en las redes.
Los mexicanos en el estadio dejaron escapar con el grito de gol la adrenalina acumulada a lo largo de 57 minutos.
Luego de la anotación de Giovanni, México mantuvo la propuesta de Ramírez, la cual le permitió tener el balón más tiempo que el rival. Así controló el juego hasta el final.
Y en el camino se encontró con dos anotaciones más. La selección juvenil marcó el 2-0 al minuto 66 en una jugada de locura dentro del área africana: Un disparo al poste de Araujo, uno más de Villaluz y un par de rebotes, hasta que Héctor Moreno prendió el balón para anotar.
Javier Hernández cerró la cuenta (89’) para el Tri al escaparse por el centro del campo, sacudirse al portero, guardar el balón y finalizar con sonrisas un juego tenso durante 57 minutos.