Fueron tres atajadas de Guillermo Ochoa las que hicieron que la respiración regresara a los cuerpos americanistas.
El arquero de las Águilas, secó el ataque de Omar Bravo en momentos en que el delantero intentaba liderar en una reacción del Guadalajara.
Guillermo salió a la cancha del estadio Azteca con una sudadera similar al uniforme de las Águilas en la década de los ochenta, época en la que el conjunto de Coapa dominaba los enfrentamientos ante los rojiblancos.
Si el guardameta utilizó esta vestimenta por cábala funcionó, en gran medida por la buena actuación que tuvo ante la delantera del chiverío, que insistió durante todo el partido en busca de cuando menos el empate.
"Tenemos un gran portero, que vive un buen momento e hizo atajadas muy oportunas", dijo el técnico amarillo Luis Fernando Tena con respecto a lo hecho por Ochoa durante los 90 minutos de un Clásico más.
Además de Ochoa, hay que destacar lo hecho en la contención por Alejandro Argüello y Germán Villa -autor del gol-. Esta pareja mezcló la juventud e intensidad con la experiencia y colocación para hacer un gran marca sobre los medios tapatíos.
Con el mediocampo controlado y la gran actuación de Ochoa, las Águilas se hicieron de un resultado valioso en un temporada de regular a mala.