Sólo la popularidad y el interés que despierta la NFL son superiores a los de la NASCAR.Esta categoría del automovilismo es tan popular en Estados Unidos, que se trata de un fenómeno que muchos intentan descifrar, pero que prefieren sentarse a disfrutar.
El año pasado, un poco más de 32 millones de televidentes presenciaron Las 500 Millas de Daytona y se ha convertido en un evento con un raiting televisivo apenas superado por otros dos grandes eventos, como los Premios Óscar y el Super Bowl.
La idea del señor Bill France, fundador de NASCAR, allá por 1948, surgió de que los autos comunes y cotidianos fueran los que compitieran en las pistas y de este modo, crear una mayor y rápida aceptación entre los aficionados.
Este concepto, que fue todo un éxito y la gran historia de NASCAR, inició en Daytona, donde se celebra anualmente el evento más importante de esta categoría, que es con la que tradicionalmente se abre la temporada año con año.
Existen tres divisiones: la Trucks Series, la Busch Series (evento que viene a México desde 2005) y la más grande de éstas, la Nextel Cup, llamada antiguamente Winston Cup, de 1972 hasta 2003, debido a que las alianzas entre los deportes y las empresas del tabaco quedaron vetadas.
El colorido de los autos, la espectacularidad con que se presentan los choques, las panorámicas de los óvalos con 43 autos en competencia simultánea, el estruendo de los motores y el estilo de manejo agresivo, son distintivos e ingredientes que hacen de NASCAR un verdadero festín.
El concepto que se tenía acerca de la NASCAR y sus aficionados era sobre la gente principalmente del sur de Estados Unidos, que están apegados a un tipo de vida rural, escuchando música Country, con tatuajes y bebiendo cervezas de las marcas estadounidenses más tradicionales. Pero no es así.
Bob Pockrass, quien es editor de NASCAR Scene, la revista oficial de la categoría, piensa que el fenómeno social en que se ha convertido este serial, va mucho más allá de la simple mercadotecnia, la cual considera es una consecuencia de un proyecto desarrollado por más de 30 años.
"Yo veo a la NASCAR como una telenovela, la gente está al pendiente de lo que sucede cada fin de semana, es una emoción que no termina, y que cada vez guarda algo diferente y especial, como saber quién correrá, quién ganará, qué nueva lucha habrá en la pista", indicó el periodista.
Gracias a su popularidad, NASCAR se ha convertido en pretexto para hacer películas, como ´Días de Trueno´, estelarizada por Tom Cruise en los 90, ´Talladega Nights´ o ´La Historia de Ricky Bobby´, que protagonizó Will Farrell el año pasado o bien la de ´CARS´, de dibujos animados de Pixar.
"Es de los ambientes más famosos en Estados Unidos, gracias a que es un producto creado especialmente para la gente de este territorio, lo podría llamar como un gran carnaval, en una combinación con un desfile, que a pesar del tiempo, no pierde su actualidad, simplemente se convirtió en una religión, en una pasión a veces inexplicable, un estilo de vida", expresó Pockrass.
Por otra parte, Rob D´Amico, del programa Race Day para Fox Sports Radio, tiene también su opinión sobre lo que NASCAR representa para la gente en Estados Unidos.
"La NASCAR guarda el mismo secreto que deportes como el americano y el hockey, trasmite agresividad. Los aficionados que acuden a una pista sienten la agresividad de los autos, pronto se contagian de la emoción que se vive en una carrera, lo que significa ganar", dijo.
"No podemos olvidar que los cierres tienen mucha emoción, los hombres se identifican con esas expresiones, sentir que el poder de la máquina los hace ganar y rebasar sobre la pista", agregó D´Amico. (Con información de Juan Pablo Estrada)