El impacto no sólo se sentirá dentro de la cancha. Incluso, puede ser que sus repercusiones sean mayores fuera de ella.Si en lo deportivo el Guadalajara pierde mucho con la salida de Oswaldo Sánchez al Santos, no contar más con su liderazgo dentro y fuera del vestuario podría costarle más.
Por algo portó el gafete de capitán durante los más recientes años.
Su labor no sólo se limitaba a evitar que los rivales le hicieran goles a las Chivas... En diversas ocasiones, fue el hombre que ayudó a que el plantel se uniera, a que la adversidad no lo derrotara.
Y es que Oswaldo tiene gran influencia en la mayoría de sus ahora ex compañeros.
La experiencia acumulada durante 13 años de carrera en la Primera División le permite ser un referente para varios jóvenes, para los que sus palabras de aliento siempre fueron importantes.
Además de ser el elemento que motivaba al resto del equipo a levantarse en situaciones críticas, el arquero tapatío se erigió como una pieza clave en la relación jugadores-directiva.
Cuando solía presentarse una diferencia con los altos mandos de las Chivas, de ésas que suelen ser características de Jorge Vergara, Sánchez era de los primeros en dar la cara por todos los integrantes del equipo.
Por eso, su salida del campeón del futbol mexicano será un duro golpe en todos los sentidos.
Ayer, Guadalajara no sólo perdió a su más reciente símbolo y pieza clave en la consecución del anhelado undécimo título de liga, se desprendieron del hombre que daba equilibrio en el vestuario, del hombre que se ganó el corazón de la numerosa afición chiva gracias a su entrega en el terreno de juego.