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Tena, de mezquino carácter

La pasividad del timonel azulcrema raya en la desesperación. Es demasiado pasivo, y el club de Coapa necesita un hombre enérgico, que meta en cintura a las ´estrellas´, que grite, organice y deje el alma en la zona técnica. Ante el Al Ahly se le vio excesivamente tímido
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Abraham Guerrero G.
El Universal
Lunes 18 de diciembre de 2006

Lucharon tanto para que llegara al equipo que parecía hablaban de una especie de mesías. Lo compraron como el técnico que sacaría al americanismo de la tumba, pero sólo ha colaborado en echar más tierra a la fosa.

Luis Fernando Tena es pasivo por naturaleza. De rostro poco expresivo y trato cordial. Nada violento, ni una palabra. Tanto fuera como dentro de la cancha, donde un equipo como el América necesita de un "loco" que ponga en cintura a las estrellas. Alguien que les grite, que los domine.

Y el Flaco está muy lejos de dicha figura. La mejor prueba de esto, son las imágenes de Tena, parado sobre la zona técnica durante la humillación del América a manos del Barcelona. De no ser por la lluvia, se hubiera pensado que el estratega lloraba.

El técnico de las Águilas quedó paralizado ante la pobreza de su cuadro. Lo que es peor, no dio grito alguno para hacer reaccionar a sus jugadores. Por el contrario, se escondió bajo la fuerte lluvia que cubrió esa noche, como si quisiera que el agua lo diluyera sobre el césped.

El fracaso de Tena no es más que el producto de la poca personalidad que imprime desde el planteamiento de juego.

Fue difícil asimilar que haya dejado en la banca a Juan Carlos Mosqueda para el juego ante el Barcelona, cuando el canterano fue por mucho el mejor jugador de los amarillos en el último semestre.

El More fue potencialmente mejor que los sobre valuados refuerzos que seguramente -si dejamos fuera a Salvador Cabañas-, ni siquiera solicitó Tena. Pero lo dejó en la banca, desde donde se moría de ganas por mostrarse al mundo y ponerle algo del espíritu que el técnico no pudo transmitir al equipo, porque estaba paralizado bajo la tormenta.

Después de ni siquiera ganar el tercer lugar del Mundial de Clubes, Luis Fernando Tena se dijo apenado con el equipo y la afición. Pero resulta casi imposible medir la vergüenza detrás de los micrófonos. Cuando ya no se puede remediar nada.

En fin, no fue otra cosa más que el eterno discurso de aquel a quien han sentado en una terrible realidad, la del perdedor.

Palabras que durante el último mes, se han convertido en la letanía de los amarillos, entre ellos Tena, fracaso tras fracaso. Como sucedió al ser eliminados por el Guadalajara en las semifinales del torneo local. Uno más de los tropiezos de Luis Fernando al frente de los emplumados, y para sus aficionados no será el último, si no deja la timidez en el ropero.



 

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