Abraham Guerrero G.
El Universal
Lunes 27 de noviembre de 2006
Ni toda la vergüenza deportiva que dijo sentir Ricardo Ferretti al ser los Pumas eliminados de la Liguilla, se compara con un tercio de la ambición del Pachuca.
Finalista en la Copa Sudamericana y semifinalista en el torneo local, el conjunto dirigido por Enrique Meza está muy cerca de hacer una histórica.
Luego de jugar dos partidos en la semana, a los Tuzos todavía les quedaron fuerzas para visitar el Olímpico Universitario y ganar 1-0 (2-1 global).
Tampoco fue que encontraran mucha resistencia. Los Pumas no ofrecieron más que algunas endebles llegadas. Pudieron arriesgar más, pero los universitarios mantuvieron un estilo que sirve para sacar puntos, no cuando se juega a eliminación directa.
El mensaje de Ferretti pareció no haber llegado a sus jugadores. El Tuca se cansó de decir que los Pumas disfrutarían la Liguilla luego de tanto sufrir en el torneo regular.
Pero el premio de las finales -como lo llamaron técnico y jugadores felinos-, se convirtió en un verdadero martirio. Los Pumas sufrieron la eliminación ante el Pachuca acompañados de un futbol gris, sin claridad ofensiva.
La mayor diferencia entre visitantes y locales fue la facilidad con la que el Pachcua logró asentarse sobre el terreno de juego
Los Tuzos jugaron fácil y sin desgastarse, eso lo habían hecho días antes. Tocaron el balón e hicieron de los felinos presas de su desesperación.
El gol de Gabriel Caballero, al minuto 52, destrozó el ánimo de los universitarios. En el campo y en las tribunas.
Pregonaban haber sido la mejor defensa del torneo, así que lo peor que le pudo suceder a los Pumas fue ser eliminados luego de un error en dicho sector del campo.
Parecía un centro fácil de controlar por la zaga, pero la falta de comunicación dejó sin marca a Carlos Rodríguez, quien desperdició el regalo al mandar su cabezazo al poste.
Sin embargo, el esférico pegó en el poste derecho de la meta de Sergio Bernal -quien reaparecía después de una lesión y tras la suspensión de Rogelio Rodríguez-. La pelota se paseó por el área hasta llegar a la posición de Caballero, quien superó la marca y la empujó.
Con el marcador a favor, Meza acomodó sus piezas para cerrarle los espacios a los Pumas, que por más que insistieron no encontraron más que frustración en cada uno de sus ataques.
Ferretti respondió al mandar a la cancha a Ignacio Scocco y a Reinaldo da Silva. Cada uno tuvo su oportunidad para marcar, pero cayeron en los vicios de sus compañeros y fallaron.
La más clara para los universitarios salió de la derecha de Da Sila y se hizo más peligrosa cuando Miguel Calero, arquero tuzo, atacó mal el esférico, que dramáticamente siguió su camino hasta estrellarse en el poste derecho.
Para los Pumas fue practicamente imposible remontar. En realidad, solamente necesitaban el empate, pero ni eso consiguieron. Era difícil que un equipo no diseñado para marcar, lo hiciera bajo presión.