Tan deslucida resultó la eliminatoria entre Toluca y Monterrey, que la nota se la llevó -al término del partido de vuelta- la renuncia del técnico blanquiazul, Miguel Herrera, y el incidente provocado por la policía, al extremo de arrojar gases lacrimógenos contra la porra de los Rayados (donde el vicepresidente Luis Miguel Salvador fue golpeado con toletes y despojado de radio y celular).En lo deportivo, bastaron 38 minutos para decidir la contienda a favor de los Diablos. Los pingos nunca fueron exigidos por el Monterrey en la vuelta. El 0-0 registrado en la ida y la cómoda ventaja de dos anotaciones en el inicio del juego, que a la postre concluyó 2-1, adormiló a la afición.
Entre bostezos y toletazos a la porra visitante, el Toluca se instaló en semifinales, etapa en la que se medirá con el Pachuca, rival al que se le encimará la Copa Sudamericana.
"A mí me hicieron jugar jueves y jueves (el mismo día recalificación y Sudamericana), me la banqué y no dije nada. Así que de mi parte no cedo nada", dijo Américo Gallego, quien después dio la resolución a su club, cuyo vicepresidente, Ángel López, aseguró que habrá flexibilidad en pro de los Tuzos.
Los Diablos tomaron ventaja en el minuto 8. Almazán catapultó a Vicente Sánchez, quien -ante la falla de Ernesto Serrato- enfiló con habilidad al área y "mató" a Orozco.
Al minuto 38, Baloy se lesionó y dejó el balón muerto para el contragolpe, Sinha ingresó al área, se quitó con facilidad a Ordaz y cedió para Marioni, quien la empujó a las redes.
El gol de honor llegó finalmente, al 85´, obra del Loco Abreu, quien de penalti fusiló a Cristante, a raíz de un faul de Almazán sobre Luis Ernesto Pérez.
Concluido el encuentro, Miguel Herrera renunció a la dirección técnica de Rayados debido al desgaste con fans y prensa de Monterrey, aunque la directiva -según su presidente, Jorge Urdiales, y su vicepresidente, Luis Miguel Salvador- prometió hablar con él para convencerlo a que reconsidere.