Lo dijo Luis Fernando Tena, técnico de las Águilas, "a este América hay que matarlo dos veces". Y tenía razón. Atlas lo tuvo en un puño, con el marcador de 3-0 a favor (4-3 global) y el boleto a semifinales en la mano, pero a los Zorros les faltó esa astucia que presumen y darse cuenta que su enemigo aún aleteaba con la suficiente fuerza para levantarse de sus cenizas y alcanzar a los rojinegros y quedarse con el pase con el 3-3 final (6-4 global).América vivió una verdadera regresión de los cuartos de final del torneo de Clausura 2005. Al igual que entonces, saltó a la cancha del Azteca con una ventaja de 3-1, y el pase a la siguiente ronda prácticamente cantando, pero como en aquel año, menospreció al rival, entonces Tigres, y ahora Atlas, y no hizo más que observar como una jauría de Zorros les robaba la ventaja.
La portería de Memo Ochoa se convirtió en un tiro al blanco en el que practicaron Rodallega, Juan Carlos Medina, Daniel Osorno y Andrés Guardado.
Por eso no fue nada extraño cuando Guardado confirmó que en Ochoa tiene a uno de sus mejores clientes, cuando al minuto 14 lo venció con un tiro cruzado, abajo a la izquierda, para darle la ventaja a los Rojinegros.
El bombardeo sobre el área amarilla cobró nueva factura al minuto 26, de nuevo por conducto de un descarado Guardado, quien centró para el remate de Osorno que significó el segundo gol atlista ante una desconcertada oncena local.
Parecía que el descanso devolvería orden y profundidad a los emplumados, pero el dominio visitante se extendería hasta el minuto 56, cuando Manuel Tripa Pérez dejó helados a los 40 mil aficionados reunidos en el Azteca que veían como la eliminación del Clausura 2005 se repetía como la más oscura pesadilla.
Sin Claudio López en el terreno de juego, América mantuvo su única esperanza en Cuauhtémoc Blanco, recién ingresado para la segunda mitad.
Porque lejos del futbol que había mostrado en la ida, ahora el marcador global que para entonces favorecía 3-4 a los Zorros los mantenía aletargados.
Entonces, vino el concierto del Temo. Que comenzó con la estridencia de un tiro de media distancia sobre el ángulo del arco de Mario Rodríguez para descontar la ventaja atlista (1-3) y devolver el boleto a semifinales a las arcas amarillas.
Blanco prosiguió tres minutos después con un pase milimétrico a una escapada de Nelson Cuevas sobre la izquierda, que el paraguayo culminó con un centro para su compatriota Salvador Cabañas, quien empujó el balón a la red para dejar a los americanistas a un gol de la igualada y con un global a favor de 5-4.
El cerrojo llegó sobre el minuto 80, en un taquito de Blanco para que José Antonio Castro disparara y contara con el desvío de Juan Pablo Santiago para el 3-3 definitivo (6-4 global), que dio el pase a la siguiente ronda a los amarillos.
Atlas se quedo de verdad muy cerca, tan cerca como las fallas de Rodagol frente el arco de Ochoa, pero como al final del duelo el flaco dijo "A este américa hay que matarlo dos veces" y este Atlas no supo hacerlo.