Durante la racha de siete partidos sin ganar por la que el Cruz Azul atravesó a mitad de torneo, Isaac Mizrahi siempre ponderó la paciencia de la directiva celeste; sin embargo, está consciente de que la nueva eliminación es un duro golpe.Por eso, el estratega de La Máquina se negó a hablar del futuro, de planes. Sabe que su continuidad es un misterio.
"Vamos a esperar. Es muy pronto para hablar de eso", sentenció. "Todavía no hay algo, vamos a esperar para poder platicar con la directiva durante la semana".
Tras la finalización del partido, Guillermo Álvarez -presidente de La Máquina- sostuvo una charla con Mizrahi, la cual -según el estratega- "sólo fue acerca del partido".
Sin embargo, el rostro del directivo fue demasiado elocuente. Ya no había frustración, reflejaba molestia.
"Hay que esperar para, primero, ver mi situación. Después hablaremos de lo demás", solicitó. "No hay que comer ansias. Siempre he dicho que uno está tranquilo cuando trabaja al 100%, deja todo en el día a día".
Sí, reconoció el desempeño del rival, pero le resultó imposible cuestionar el trabajo de Manuel Glower en las dos jugadas que fueron determinantes.
"Ellos supieron aprovechar el regalo del penalti y eso te cambia el partido, pero ni modo, así es el futbol", recordó. "Desde mi punto de vista, (Omar Bravo) se tropieza".
Eso explica la impotencia que reflejó. Para sus dirigidos no hubo reproches, pues aseguró que "dejaron la vida en el campo", opinión que fue compartida por César Delgado.
"Nos duele", afirmó el Chelito. "Obvio que estamos tristes, pero lo importante es que nos podemos ver a la cara porque dejamos todo dentro de la cancha".