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Érase una vez la Magdalena Mixhuca...


Domingo 16 de abril de 2000 Daniel Esparza Hernández/(Segunda y última parte) | El Universal

Itzamna Tenorio, abogado, hijo del primer comisario ejidal y heredero de su prestigio entre los comuneros, corrige, ahonda, ordena los recuerdos caóticos de los ejidatarios.

Hemos encontrado que efectivamente el decreto señala que se expropió la parcela escolar y el campo deportivo, pero no se indemnizó por ellos. De hecho, el registro agrario nacional no está extendiendo constancias de que en sus archivos ambas pertenecen al ejido del pueblo. Aunado a lo del panteón, los siete predios de la parte oriente del ejido y lo que es la cuchilla del arenal. Todo eso se les adeuda y no está saldado como dijo el ingeniero Cárdenas.

En 15 de abril de este año, el jefe de gobierno del DF aseguró que tenía información de que el problema estaba resuelto. Y estos hombres que se han hecho ancianos esperando, se duelen de la respuesta.

La fe de don Jesús Plata es remota, anclada en la estampa de aquella tarde en la que ?Tata? se sentó de espaldas al arco retacado de semillas de maíz, trigo, frijol, calabaza y arroz, para escribir con letras grandes: ?El pueblo de la Magdalena Mixhuca saluda al defensor de los campesinos, general Lázaro Cárdenas.

Los tiempos han cambiado. No la esperanza.

El ingeniero Cárdenas dijo muy textualmente que nos iba a devolver todas nuestras cosas. Habló con la delegada de Iztacalco y le dijo: Por favor, le regresas todas sus cosas a los ejidatarios. Ella dijo que sí, pero ya ve, también la quitaron.

El tiempo corre, ellos siguen esperando.

El 9 de julio de 1987 la dirección general de Construcción y Operación Hidráulica reportó al director inmobiliario de la ciudad la necesidad de construir la lumbrera del interceptor centro del metro, la cual estaría en el predio ubicado en las calles de Agiabampo, Congreso de la Unión, Navojoa y Calzada Mixhuca.

Dos años antes, la Comisión de la regularización de la Tenencia de la Tierra. Corett, expropió los terrenos considerándolos área verde para no reparar el daño a los ejidatarios, quienes los poseían como parte de su indemnización de 1956.

En 1988 el gobierno profanó hasta sus muertos cuando usurpó el panteón de los Remedios amparado en un convenio firmado por los entonces representantes ejidales con la delegación Iztacalco e Iztapalapa.

De acuerdo al convenio aceptaron permutar su cementerio por 225 fosas en el panteón San Lorenzo Tezonco bajo el régimen de perpetuidad que era imposible concederles en un panteón civil.

El convenio nunca fue ratificado por la asamblea ejidal, pero los muertos no protestaron y fueron levantados con sus lápidas y monumentos para construir los pits del autódromo.

Los ancianos siguen agazapados en la esperanza de recuperar algo. Ha habido falla de los representantes ejidales para darle continuidad a sus acciones, pero también de las autoridades administrativas que son los más obligados interviene Izcali Tenorio, también cubierta por esa áurea de prestigio de su abuelo que los ancianos ejidatarios respetan tanto.

Cada tres años cambia la administración y los criterios para atender los problemas. Llegan nuevos delegados, llega nueva gente y lo que se lleva avanzado, se pierde.

Momentáneamente es imposible ya calcular el monto del daño a los sobrevivientes de aquel ejido agrario. Su paciencia vale millones de lingotes. De aquellos 213 campesinos quedan sobrevivientes y unos cuantos herederos de sus derechos.

Creo que el esfuerzo del gobierno estaría en hacer una propuesta económica significativa. Equis cantidad que se le proporcionara al ejido como un esfuerzo para tratar de llevar esto a buen fin. No podemos hablar en términos materiales de cuanto se le debe al ejido. Hablamos de que el panteón es todavía propiedad del ejido y que ahorita están ubicados allí los pits del autódromo. Imagínate el monto de la indeminización.

La lluvia amenaza la charla con estos náufragos del campo mexicano. Pronto lloverá sobre la pintoresca Plaza del Pueblo de la Magdalena Mixhuca. El grupo de ancianos buscará el refugio apropiado para proteger su edad. Pocos todavía ofrecen su rostro a las primeras gotas con una sonrisa como soñando la cosecha que este año podrían levantar. Luego se irán a sus casas, islas de lo que fue su paraíso terrenal, a esperar la muerte o la justicia que tienen años de aguardar.



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