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| Se hunde el Submarino Amarillo; Arsenal es el primer finalista Riquelme, la figura y alma del ´Submarino Amarillo´, falla un penalti y los ingleses califican a la gran final
El Arsenal se encomendó a su sistema defensivo a lo largo de todo el partido para, además de disputar la final de la máxima competición continental, encadenar su décimo partido sin recibir un gol. Todo un récord. Además, Lehmann adornó la estadística con un penalti parado a uno de los mejores especialistas. Fueron los villarrealenses los que llevaron la batuta todo el partido, disfrutaron de las únicas ocasiones de gol del partido. Villerreal superó prácticamente en todo al Arsenal salvo en una cosa, pero la más importante: el marcador. Las intenciones de ambos equipos se vieron desde el primer minuto. El Villarreal a la carga, pero mirando de reojo a su rival, y el Arsenal a conservar el tesoro que en forma de gol había conseguido en la ida y apostado en busca de su mortal contragolpe. Así, el equipo del francés asumió el papel que se preveía. Con un único punta -Thierry Henry-, cedió el balón a su rival, pero con la intención de largar algún balón arriba con el que algún cañonero pudiera torpedear al "Submarino Amarillo". Al igual que en la ida, Arsene Wenger dispuso de un centro del campo poblado con una misión clarísima: anular a Román Riquelme, sabedor de que controlado el "comandante" argentino las opciones de éxito de su rival descendían muchos enteros. Perdida la ebullición inicial del equipo del chileno Manuel Pellegrini, apareció la figura del español Cesc Fabregas en el centro del campo de los Gunners, bien acompañado en labores más grises por su "escudero" Gilberto Silva. El organizador catalán se echó el equipo a la espalda. Por él pasaban casi todos los balones del conjunto londinense y logró desatascar el medio campo. Sin embargo, cuando el partido se acercaba al intermedio el Villarreal se rehizo y llegaron las aproximaciones y ocasiones más claras de los locales a la portería inglesa. El Arsenal andaba algo dormido y ansiaba que sonara la campana cuanto antes ante las andanadas de su última hora de su rival, incluido un envenenado lanzamiento de falta directa de Riquelme. La salida del Villarreal volvió a ser explosiva. El mexicano Guille Franco tuvo dos excelentes ocasiones de batir a Lehmann, pero en ambos casos, el primero de ellos antes de cumplirse el primer minuto del segundo periodo, salieron ajustadas a los palos. Pero el partido tuvo la emoción de las grandes citas hasta el final. El Villarreal dispuso de la opción de forzar la prórroga con un penalti cuya resolución enmudeció el estadio al detener Lehmann el lanzamiento de Riquelme. Era el minuto 88, y el sueño del Villarreal acabó.
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