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De lo casi imposible, a lo insólito

Emulando una pitcheada de Randy Johnson, el tenista Michael Llodra mata a un pájaro en pleno juego
Viernes 25 de enero de 2002 El Universal

MELBOURNE. Los campos de juego se han convertido en terrenos de caza, al menos en los últimos 10 meses.

Los deportistas han sido los inesperados cazadores y las aves, la preciada presa.

Un pelotazo de beisbol se convirtió en palomazo cuando un lanzamiento del pitcher Randy Johnson golpeó y mató a una paloma que revoloteó enfrente del plato durante un partido de la pretemporada de las Grandes Ligas el pasado sábado 24 de marzo.

El pájaro voló sobre la cabeza del receptor y se desplomó cerca del home. No se supo si el ave era fanática del beisbol.

El incidente arrancó tímida sonrisa a Johnson, quien, contrariado, descendió del montículo y cabizbajo observó la paloma que yacía inerte sobre la arena.

El caso fue para Ripley.

Pero, aunque usted, querido lector, no lo crea, este día se repitió la escena cuando un pájaro murió de un bolazo en un partido de semifinales de dobles masculinos en el Abierto de tenis de Australia.

Lo imposible se hizo posible.

Lo increíble, creíble...

¿Simple coincidencia?

Lo cierto es que el pitcher Randy Johnson tendrá que compartir los honores con el tenista francés Michael Llodra.

La proeza de Johnson ocurrió en la séptima entrada del partido que los Diamondbacks derrotaron 10-5 a los Gigantes de San Francisco. En el preciso momento en que Johnson realizaba su lanzamiento hacia el plato, la paloma intentaba cruzarse cuando fue alcanzado por el disparo de Randy que rebasó las 90 millas por hora. El ave se desplomó cerca de la cabeza del receptor.

Y el tenista francés Michael Llodra tardó 10 meses en emular la gesta de Randy.

En pleno juego un pájaro revoloteó cerca de la red y recibió el impacto de la pelota que acababa de golpear Llodra, por lo que cayó muerto sobre la pista como una pieza de caza.

"No sé que pasó, golpeé la pelota y maté al pájaro. Estaba volando, no sé", explicó un confundido Llodra.

Fabrice Santoro, compañero de dobles de Llodra, comentó con ironía: Desde el principio de la semana está diciéndome: "Voy a matar un pájaro, y finalmente lo hizo".

Pero más confundido se mostró Arnaud Clement, uno de los rivales de Llodra y Santoro, al intentar devolver la pelota y verse ante dos proyectiles pasando cerca de su cuerpo. Su compañero Julien Boutter fue el que más rápido reaccionó y se dirigió hacia el pájaro con gesto de evidente pena.

Los cuatro franceses mostraron un espíritu de camaradería y buen humor sobre el "Rebound Ace" del Rod Laver Arena, y decidieron que el pajarillo merecía una despedida, y fue Boutter el encargado de actuar de oficiante, arrodillado sobre la pista.

En el plano deportivo, los "cazadores" -Llodra y Santoro- fueron los que obtuvieron el pase a la final, tras vencer por 6-3, 3-6 y 12-10 a Clement y Boutter.

Lo imposible se hizo posible.

Lo increíble, creíble.



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