NUEVA ORLEANS (Reuters).— Para muchos residentes de Nueva Orleans, la ciudad asolada por el huracán Katrina, los Santos llevaron más que un trofeo cuando llegaron a casa con el primer título del Super Bowl de la franquicia en 42 años de historia.
“Nuestro espíritu está renovado”, dijo Peggy Fuselier, una de las miles de personas que se agolparon en el bulevar de los Veteranos, en las afueras del aeropuerto internacional, para vitorear a los nuevos campeones.
“Es lo mejor que le podría haber pasado a esta ciudad”, dijo.
Para muchos, los Santos consiguieron algo de redención y liberación del horror de Katrina, que dejó bajo el agua a 80 por ciento de Nueva Orleans y a unas mil 500 personas muertas hace cuatro años y medio.
Tras una vacilante recuperación de Katrina, los Santos le dieron a Nueva Orleans la posibilidad de cerrar un terrible capítulo de su historia.
Como testamento, la primera plana del Times-Picayune, el diario local, estuvo dominada con una palabra: “Amén”.
“Cuando uno ve gente sentada llorando porque un equipo de futbol americano ganó, eso lo dice todo”, dijo Charlie Martínez, encargado del Bourbon Vieux, un restaurante de Bourbon Street.