Su presencia causa expectativa donde quiera que se presente, es imponente su físico de 1.86 metros y el poder que se percibe en sus bien trabajados brazos.
Es Íker Foronda, subcampeón mundial en jai-alai y una de las figuras de la Copa Lorenzo Berho que se disputa desde el 31 de octubre en el Fronton Elorduy.
“La cesta-punta es una especialidad que disfruto mucho y que me apasiona. Al ser uno de los deportes más rápidos del mundo, implica adrenalina, que te hace disfrutar cada uno de los partidos”, reveló entusiasmado Foronda.
Siendo apenas un niño, Íker comenzó su romance con el jai-alai, desde entonces, ha dedicado tiempo a perfeccionarlo y convertirse en uno de los mejores exponentes del orbe.
Siempre le ha gustado ganar y se considera un perfeccionista, por lo que dedica las hora que sean necesarias para prepararse previo a una competencia de corte internacional.
“Cuando te gusta mucho lo que haces, las horas se pasan volando. El jai-alai me ha dado muchas satisfacciones y ojalá pueda seguir practicando por muchos año más”, añadió Íker, quien definió a México como un país muy cálido y amigable.
Íker comenzó su cosecha de triunfos siendo apenas un aficionado. Consiguió el subcampeonato del mundo en 2002, fue campeón de España en 1998 y 2002, monarca del orbe Sub-22 en 2000 y campeón de Europa en 1997.
Ya como profesional, el español continuó con su cosecha al lograr, entre otras distinciones, el campeonato en el Circuito Orange 2007, monarca Master Series Gasteiz 2008, campeón Master Series Maule 2008, monarca del Gran Premio de Hondarribia en 2007 y campeón del Master Series Individual de Iruñea (en 2007).
“He tenido una carrera muy afortunada, todo ha sido producto de mi esfuerzo y de la pasión que tengo por practicar esta disciplina”, confesó el pelotari.