El Universal Miércoles 04 de noviembre de 2009
Le llamaban Wild Thing (Cosa Salvaje) al relevista Mitch Williams, era el lanzador consentido y algo así como el amuleto de aquellos Filis que alcanzaron la Serie Mundial de 1993, a la que no accedían desde aquel lejano 1983, cuando perdieron el banderín ante los Orioles de Baltimore en cinco juegos, vinieron después largas temporadas de derrotas y vergüenzas, hasta que finalmente, bajo la batuta del mánager Jim Fregosi se alzaron con el título de la Liga Nacional, superando a los poderosos Bravos de Atlanta para enfrentar, en la Serie Mundial, a los campeones defensores Azulejos de Toronto.
Aquellos Filis, de Lenny Dykstra, John Kruk, Darren Daulton y los pítcheres Curt Schilling y Danny Jackson, pero de todos ellos, la fanaticada adoptó al Wild Thing, por su estilo rocanrolero, desenfadado, fachoso y carismático, que contrastaba con el estilo clásico de los Filis históricos.
Era el relevo de lujo y ya en la Serie de Campeonato, ante los Bravos de Atlanta se había fajado como los grandes, con salvamentos de locura, cuando el juego lo requería, el mánager Jim Fregosi se tocaba el brazo izquierdo y el sonido local en el viejo estadio de los Veteranos de Filadelfia hacía escuchar a todo volumen la rola Wild Thing, del grupo The Throggs, mientras Mitch trotaba hacia el montículo, era la comunión perfecta de la fanaticada fili con su gran jugador consentido.
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