ajaramillo@eluniversal.com.mxEl talento de Yahel Castillo en el trampolín de tres metros es indiscutible, tiene las medallas para respaldarlo; sin embargo, su conducta fuera de la fosa lo ha metido en problemas.
Hace poco más de tres meses, el clavadista se enfrascó en una riña de faldas durante una fiesta.
Castillo fue golpeado con la hebilla del cinturón en la cara por el novio de una chica con la que él había estado platicando en la fiesta.
Precisamente fue el exceso de fiesta lo que en esta ocasión volvió a meter en problemas a Castillo, que compitió en mal estado en la prueba de un metro de la Universiada Mundial.
El clavadista mencionó que tras haber ganado la medalla de plata en la prueba de trampolín tres metros, la emoción lo embargó por lo que al día siguiente fue a festejar.
“Sí, antes de la competencia salí, fuimos a un bar frente a la alberca, sí, acepto, tomamos un poco, pero no como dicen que soy un borracho, un alcohólico”, dijo Castillo durante el noticiario de Televisa Deportes.
El clavadista tapatío mencionó que se confió porque en un principio se le dijo que no iba a participar en la prueba de trampolín de un metro.
“Mi entrenador me dijo que no tenía que competir en un metro individual, porque tenía que preparar mi clavados para Roma que son de alto grado de dificultad”, mencionó. “Me desvelé, llegué cansado a la villa, me acosté y no me desperté a la hora exacta”, agregó.
El deportista, quien llegó tarde a la competencia y perdió la primera ronda, reconoció su error y argumentó que el ambiente de una Universiada fue algo completamente distinto para él y no supo manejarlo.
“Creo que no puedo tapar el sol con un dedo, quiero asumir mi responsabilidad, viví un ambiente nuevo para mí, era mi primera Universiada, estuve muy emocionado con el resultado, me dejé llevar: la verdad, un ambiente de Universaiada no es igual que el Campeonato Mundial o Juegos Olímpicos”, aseveró.
Arrepentido
Ante la posibilidad de no asistir al Campeonato Mundial de la especialidad, a celebrarse en Roma en agosto, Castillo pidió una oportunidad.
“Quiero que por favor no me castiguen con eso, es la segunda competencia más importante después de Juegos Olímpicos”, mencionó. “Quiero aceptar mi error y que la gente sepa lo que realmente estoy sintiendo, estoy bastante arrepentido y creo que no se va a repetir en mi vida”, añadió.
A la una y media de la tarde de este día, Castillo, su entrenador Jorge Rueda, el titular de la Conade, Bernardo de la Garza, y el vicepresidente de Clavados, Alberto Acosta, se reunirán para definir su destino.