futbol@eluniversal.com.mxBUENOS AIRES.— Como consecuencia del avance de la influenza A en Argentina hay clubes cerrados y competiciones de numerosos deportes suspendidas, pero el futbol parece dispuesto a afrontar, a balonazos, los efectos del virus H1N1, que ha provocado decenas de muertes en ese país.
Argentina disminuye poco a poco sus actividades por esta situación, pero los últimos nueve partidos del Torneo Clausura 2009 se disputarán este fin de semana como estaba previsto.
Para adquirir boletos del partido final de la Liga entre el Vélez Sarsfield y el Huracán, que se disputará mañana, millares de aficionados estuvieron más de un día frente a las taquillas, algunos con cubre boca o con sus rostros cubiertos con bufandas.
“No me importa morir. Si me enfermo, sólo le pido a Dios que me permita llegar con vida al domingo para ver al Huracán campeón. Es lo único que me interesa”, afirmó un hincha que saltaba y cantaba abrazado con otros, mientras esperaba comprar su entrada.
Dirigentes del Vélez, en cuyo estadio se disputará el encuentro, dijeron que están dispuestos a distribuir entre los aficionados tapabocas, con el escudo del club impreso, y también alcohol en gel, para contribuir con la higiene de los casi 50 mil hinchas que asistirán al encuentro.
La Asociación de Futbol Argentino (AFA) estaba dispuesta a cerrar los estadios para que los partidos se jugaran sin público, si el gobierno lo establecía. Pero no lo dispuso.
El nuevo ministro de Salud, Juan Luis Manzur, apeló a la “responsabilidad” de los aficionados y dijo que “el que sienta síntomas” de la gripe A “que no vaya” a los estadios.