Jannet Alegría pasó de ser el blanco de los golpes, al terror del tatami. Su constitución delgada y baja estatura la hacía el principal destino de los golpes de la que, paradójicamente, es ahora su mejor amiga.
Trece años después, Alegría se ha convertido en una de las cartas fuertes de la delegación mexicana de takewondo que ayer viajó a la Universiada Mundial de Belgrado.
“Me pegaban en la escuela y como siempre me daban y me daban, le dije a mi madre: ‘Oye mamá, méteme a hacer algo para pegarles yo’, hasta que me metieron a taekwondo y ya de ahí nadie se metió conmigo”, recordó con una sonrisa la taekwondoín de 21 años. “Ahorita somos buenas amigas y me dice que con base en eso, llegué a donde estoy. Se llama Alma. Era mala, era la gandallita de la escuela”, añadió.
El carácter aguerrido que mostró desde la infancia, ha sido el mismo que la ha llevado a integrar la selección y a volver a la carga aún cuando ha habido reveses en su carrera.
“Entré en el 2006, pero me sacaron, porque Alejandra Gaal que era de mi peso (menos de 51 kg) me sacó, hasta que poco a poco logré recuperar mi lugar, constancia porque ella se fue, pero ahora poco a poco he hecho de mi lugar”, explicó Alegría.
La taekwondoín dejó muy buena impresión en las autoridades deportivas cuando se colgó el bronce en su primera Universiada (Bangkok 2007).
“Desde niña quería estar en selección nacional y siempre quise representar a mi país”, dijo.
La taekwondoín está viviendo ese sueño, luego de que en el 2003 tuviera que dejar un par de años el deporte debido a una ruptura de ligamento en la rodilla derecha.
Sin embargo, retomó fuerzas y empezó de cero. El esfuerzo dio frutos y desde hace año y medio se mudó al Comité Olímpico Mexicano (COM) para entrenar al lado de los campeones olímpicos María del Rosario Espinoza y Guillermo Pérez.
El estar además bajo la observación del entrenador nacional José Luis Onofre también le ha ayudado a mejorar sus resultados, este año, la originaria de Querétaro logró una buena actuación en la gira por Europa, donde se colgó bronce en el abierto de Holanda y oro en el de Alemania.