Además del techo retráctil sobre la cancha principal en Wimbledon, todo lo demás permanecerá igual, a menos de que el suizo Roger Federer pueda romper la monotonía al conquistar un sexto título en este torneo y comenzar a reparar su carrera en el preciso lugar donde comenzó a desmoronarse.
Si gana su sexto título en Wimbledon, algo nunca antes logrado por alguien, Federer no sólo volverá a inscribir su nombre en el palmarés de ganadores en el All England Club —después de la dolorosa derrota ante el español Rafael Nadal en 2008—, sino que también recuperará el número uno del orbe.
“Es decepcionante para mí, poque me encanta jugar contra él”, dijo Federer tras el anuncio de renuncia de Nadal, ante el que jugó las tres últimas finales del tradicional torneo londinense sobre pasto.
Según medios españoles, Nadal es por mucho el jugador que más kilómetros corre sobre la cancha: en los últimos cuatro años y medio jugó 387 partidos individuales, más que ningún otro.
Después de su histórica victoria en Roland Garros, el último grande que faltaba en su palmarés, Federer, de 27 años, tiene ahora la oportunidad de recuperar todos los galardones, que parecían muy lejanos en enero cuando perdió en otra gran batalla, la final del Abierto de Australia, ante Nadal. Está empatado con Pete Sampras como los dos únicos con 14 Grand Slams y ahora tiene también la oportunidad de despegarse del legendario estadounidense.
Y es que si el tenista de Basilea suma su sexto Wimbledon, tendría quince Majors y rebasaría el récord del estadounidense Pete Sampras, con catorce Grand Slam.
Ya no habría dudas de que, al menos numéricamente, Federer sería el mejor de la historia.
De paso, el triunfo en Wimbledon devolverá al jugador helvético a la cima del ránking ATP, que cayó en manos de Rafael Nadal a finales de agosto de 2008.
Sin embargo, con todo esto en la línea, el suizo no ha perdido el aire de tranquilidad que le caracteriza.
“No siento una presión especial por ganar aquí. En París era algo diferente”, dijo Federer, que debutará hoy frente al taiwanés Yen-Hsun Lu.
“Estoy lejos de subestimar a mis rivales sólo porque Rafa ya no esté aquí”, advirtió el suizo.
Entre esos potenciales rivales también está el mexicano Santiago González, quien tras una complicada calificación logró meterse al cuadro principal y hoy se jugará la permanencia contra el israelí israelí Dudi Sela.
Ante la ausencia de Nadal, el británico Andy Murray está al acecho de los reflectores y podría darle un susto al suizo.
“Es un jugador dotado y sobre pasto es un táctico muy astuto”, dijo Federer. Murray aspira a ser el primer británico en alzarse con el título desde que lo hiciera Fred Perry en 1936.