Hasta el irreverente John McEnroe se cuadró esta vez. De la misma manera lo han hecho últimamente Rod Laver, Bjorn Bjorg, Pete Sampras y Andre Agassi.
De distintas formas, pero todos le rinden tributo al rey, a Roger Federer.
Ese triunfo dominical ante el modesto Robin Soderling (6-1, 7-6 y 6-4) en la final de Roland Garros le dio argumentos suficientes para ser ya considerado quizá el mejor tenista de todos los tiempos. Quizá...
Todo en torno a Federer es perfecto: su juego, su estilo de vida y comportamiento. Ayer se dirigió al público en francés e inglés, y bien pudo hacerlo en otros dos idiomas: alemán y suizo. “Estoy muy contento por ti”, le dijo Agassi.
De ser la figura dominante del tenis, llevaba unos años siendo “simplemente” uno de los mejores. Ahora, la historia le ha reservado un lugar junto con Agassi, Laver, Don Budge, Fred Perry y Roy Emerson, como los únicos que han logrado ganar los cuatro torneos de Grand Slam.
Esos 14 cetros en torneos grandes lo iguala con Sampras, como los mejores en ese departamento, y ante las molestias en las rodillas que padece el español Rafael Nadal, actual número uno del mundo, el suizo bien podría lograr el decimoquinto Major en Wimbledon.
Al final, poco importó que Nadal, eliminado por el propio Soderling en cuartos de final, no estuviera para contender contra Roger.
Cuando Agassi ganó en París en aquel 1999, era Andrei Medvedev quien estaba del otro lado. Laver, en su temporada del Grand Slam (1962), victimó al no clasificado Marty Mulligan en la final de Wimbledon.
Es subjetivo pero inevitable tratar de hacer comparaciones. Hasta 1968, los profesionales no podían participar en los Majors.
Laver ganó los cuatro de Grand Slam como amateur (1962) y profesional (1969), pero también dejó de participar durante un lustro a partir de 1963 porque no se le permitía. Entonces tenía 25 años de edad, estaba en su clímax, y muchos creen que de haber jugado Grand Slams en ese lapso el récord sería de él, con unos 20 campeonatos. Al final, terminó su trayectoria con 11.
También es cierto que Laver jugó en una época en la que tres de los cuatro Majors se jugaban sobre pasto (el único que no era Roland Garros).
Debido a los problemas con las transportaciones, muchos jugadores optaban por no jugar en Australia: McEnroe lo hizo sólo dos veces en sus 12 primeros años de carrera; Jimmy Connors apenas lo jugó un par de veces en su vida.
Lo que separa a Federer del resto —salvo Laver— es su dominio del juego. McEnroe no tenía ese poder, Connors ese toque y Sampras o Borg esa versatilidad —Pistol Pete jamás pudo ganar Roland Garros—. Y nadie, ni Nadal, se acerca a esto: 20 semifinales seguidas de Grand Slam y 15 de 16 finales. Sampras ganó 14 títulos tras jugar en 52 grandes. Federer ha participado en apenas 40.
Pero lo que creo que todo mundo desearía ver un duelo entre Laver y Federer, ambos con la misma tecnología y con 25 años de edad.