BALTIMORE.— Michael Phelps consideró justo que las autoridades de la natación estadounidense lo suspendieran por tres meses, una consecuencia más de la publicación de una fotografía en la que el astro de los Juegos Olímpicos de Beijing aparece inhalando mariguana.
El notable nadador, que ganó un récord de ocho medallas de oro en Beijing, entrenó ayer en su piscina habitual en Baltimore, un día después de su suspensión. Volvió a reconocer que cometió un error y dijo que aceptaba la sanción.
“No fue mi decisión, sino la de ellos”, dijo Phelps sobre la medida anunciada por la Federación estadounidense de Natación. “No tengo nada que decir, pero si eso es lo que ellos quieren hacer, es su decisión. Es algo que dictaminó USA Swimming, y que es justo. Evidentemente, cuando uno comete errores debe ser castigado”.
Tras su hazaña olímpica, Phelps regresó a Estados Unidos como uno de los deportistas más exitosos de la historia. Pero desde el domingo, cuando el tabloide británico News of the World publicó la fotografía, el nadador ha ocupado los titulares de la prensa por otro motivo.
“Fue una decisión mala y estúpida, y tendré que enfrentar las consecuencias por siempre”, dijo Phelps, minutos antes de zambullirse en la piscina del Meadowbrook Aquatic Center, donde ha entrenado desde que tenía siete años.
La sanción fue mucho más grave que las consecuencias, en 2004 cuando Phelps, menor de edad, fue detenido por conducir ebrio, tres meses después de los Juegos Olímpicos de Atenas. Se declaró culpable y se disculpó con sus admiradores.