futbol@eluniversal.com.mxHOUSTON.— Banderas rojiblancas y azulcremas se agolpan en las tribunas del Robertson Stadium, ansiosas de que culmine el aburrido juego preliminar entre Tigres y Atlas, reprobado al final por un rotundo abucheo, luego del 0-0 envuelto de sinsabores.
La generosa asistencia, que atrapa el clásico Chivas-Águilas, califica así, con un fulminante “¡buuuu!” a los 22 jugadores, que entre torpeza e incapacidades hace más intrascendente su participación en el Interliga 2009.
Porque Tigres, enfocado en no descender a partir del próximo Clausura 2009, afronta la competencia prelibertadora con la misma idea que lo hará en el certamen liguero, deseoso de atrapar puntitos que lo alejen de la quema y resignado a no participar en Libertadores, ante el riesgo de complicarse aún más en el tema porcentual.
Del lado atlista, con mucho mayor ambición que su oponente, Jorge Achucarro se convierte en la pieza desconectada con el resto de su plantilla, al grado de fallar innumerables opciones.
Así, el debut de ambos en el Interliga, decepciona a ambas aficiones. Una, la norteña, temerosa de no descender con sus Tigres; otra, la rojinegra, enterada de los altibajos que volverá a reportar la tropa tapatía.
Y sin muchas aspiraciones, al menos tras lo mostrado ayer, atlistas y felinos procurarán un rostro distinto en sus choques futuros, sin que quienes los animan deban creer mucho en ellos.
Pobre panorama
De inicio, el Atlas procura más que su oponente. Porque Tigres, sin mucha idea ofensiva, desaparece entre indecisiones y poco futbol. Depende entonces de uno de sus refuerzos, Ariel Bogado, quien tarda en meterse al encuentro, debido a la total desconexión con sus compañeros.
El paraguayo Julio Aguilar y Jonathan de León poco hacen por incomodar a los atlistas, que animados se hacen del control del mediocampo sin que Achucarro y Marioni logren aprovechar las ocasiones que se les presentan.
Al 64’, la más clara, es desperdiciada por Achucarro. Aunque del lado felino, Kikín Fonseca, en calidad de relevo, deja ir otra para la causa de Tigres, solito frente al arquero Pedro Hernández, pero sin saber qué hacer, y el 0-0 final califica su pobre rendimiento.