adriana.reyes@eluniversal.com.mxR afael Nadal alcanzó en 2008 el sueño dorado de cualquier tenista: ser el número 1 del ránking mundial y encabezar la lista de ganancias de la temporada.
El español de 22 años tuvo una intachable actuación este año con 8 títulos conseguidos, pero sin duda su gran despegue vino luego de su emotivo triunfo en Wimbledon ante su Némesis, el hasta entonces indomable Roger Federer, a quien el español despojó del sueño de superar al sueco Bjorn Borg con seis grandes británicos de manera consecutiva.
Con su habitual derecha demoledora y su servicio demasiado incómodo para el suizo, Nadal salió airoso de Londres emulando a John McEnroe quien en 1981 rompió la racha de Borg.
Venció y convenció como sólo lo haría un verdadero campeón en el All England Tennis Club y en la final más larga de la historia, que se extendió durante cinco sets (6-4, 6-4, 6-7, 6-7 y 9-7), el jugador de 22 años se coronó en Londres y comenzó su camino ascendente hacia la cima del ránking mundial.
“Fue lo más especial, nunca había ganado ahí y fue algo único, inolvidable” dijo el español, quien demostró ser el mejor no sólo en arcilla sino también sobre hierba.
Luego de ganar el último punto y con lágrimas en los ojos, Nadal agarró una bandera española y se arrojó sobre el césped, saludó a su tan digno rival, y corrió a las tribunas para abrazarse con sus padres ; luego en el palco real saludó al príncipe Felipe y a su esposa.
“Es imposible explicar lo que siento en ese momento. Nunca me imaginé que el triunfo en este lugar iba a ser así de maravilloso para mí”, dijo.
Apenas un mes antes, Nadal había propinado a Federer una de sus más sentidas derrotas pues no sólo le ganó el título en Roland Garros, sino que lo hizo partícipe de la segunda victoria más desigual en la final del torneo parisino.
Nadal trituró a Federer en poco más de una hora por 6-1, 6-3 y 6-0 para conquistar por cuarta vez consecutiva el Abierto de e igualar el récord logrado por el sueco Bjorn Borg entre 1978 y 1981.
La derrota del suizo sólo fue superada por la de Guillermo Vilas sobre el estadounidense Brian Gottfried en 1977, con 6-0, 6-3 y 6-0.
La maestría y polivalencia de Nadal sobre la cancha se demostró también en otros seis torneos ganados: Montecarlo, Barcelona, Hamburgo, Queens, Toronto y la medalla de oro obtenida en la final olímpica ante el chileno Fernando González.
Su persecución a Federer tuvo su recompensa el 18 de agosto, cuando después de casi tres años de estar acechando, desbancó del trono quien es considerado uno de los mejores jugadores del tenis mundial de todos los tiempos.
Nadal no tuvo un buen final de 2008, no ganó ningún título después de los Juegos Olímpicos y se vio forzado a abandonar la Copa Masters y la final de Copa Davis. Sin embargo, como él mismo lo dijo, fue sólo una pequeña mancha en un año increíble.
“El pasado es pasado. Del próximo año no espero nada. No me planteo repetir un año como este. Sería una animalada”, dijo.
Para 2009, Rafa Nadal se alista para defender sus títulos de Grand Slam y mejorar en todas las áreas de su juego. Ya es considerado una leyenda en su país y posee algunos de los mejores records y rachas en la historia del tenis. Pero sólo tiene 22 años. Y lo mejor está por llegar.
Sus problemas físicos ya parecen olvidados y ha cargado pilas para el nuevo combate que le espera a partir de enero en el torneo de Doha donde inicia la defensa de su corona.
“No se qué me depare lo que sigue. Sólo quiero verme como un mejor tenista y dejar de cometer tantos errores que me han costado algunos títulos. Hay muchos jóvenes empujando fuerte por lo que la siguiente temporada será bastante competitiva”
Su camino no será nada fácil. A partir de 2009 inicia una nueva era en el deporte blanco con el suizo intentando recuperar el número uno, y otros adversarios como el serbio Novak Djokovic (3) quien ya le pisa los talones , el británico Andy Murray (4), el ruso Nicolay Davidenko y el francés Jo-Wilfried Tsonga al abordaje.