En Cruz Azul no quieren saber nada de números. Que si hace 11 años no son campeones, que si no han podido con los equipos más ganadores de la Liga en las liguillas del siglo XXI, nada. “Eso no pasa por la cabeza del grupo, lo único que pasa por nuestra mente es ir a CU, hacer un buen partido y avanzar a las semifinales”, dice Gerardo Torrado.
Pumas, rival tan frecuente como los fracasos de La Máquina en su peregrinar por un título que no llega. Un oponente que los ha echado de la fiesta grande dos veces en los recientes nueve años, como dos veces los ha eliminado Toluca, dos Guadalajara y una América, rivales de jerarquía incuestionable, unos llamados grandes: Águilas, Chivas y felinos, otros con el mismo número de títulos azules, como los Diablos.
Datos para engallarse, como lo hace Alejandro Vela: “Es un partido de Liguilla, para jugar a muerte. Nosotros vemos a Pumas como un escalón más hacia el título”, por lo que el estigma del dominio de estos nombres sólo se borrará, “Ganando. Las estadísticas ahí están. Decían que este equipo caía en las primeras rondas y hace un año llegó a una final y se terminó con eso, ahora debemos seguir con esa clase de triunfos, sólo así podemos borrar todos los antecedentes de los que se hablan, de que Cruz Azul siempre en Liguilla llega hacia abajo”.
¿Y en caso de no llegar a la final sería un fracaso? “Definitivamente sí”, responde Vela, que difiere con Torrado, “esa palabra yo no la manejo”.
Aunque el capitán celeste reconoce el valor azul, sobre el auriazul. “Definitivamente me debo más a Cruz Azul, donde he crecido como futbolista. Lo de Pumas quedó atrás, guardo un gran cariño, pero tengo que reconocer que me debo más a Cruz Azul”.
Así, en La Máquina tratan de olvidarse de los números, y de una presunta tercera eliminación felina en el nuevo siglo.