daniel.blumrosen@eluniversal.com.mxAVÁNDARO.— Termina la práctica del Santos Laguna y un grupo de jugadores se sienta a un costado la cancha. Bastan unos cuantos segundos para que las carcajadas exploten instantáneamente.
En el centro del grupo destaca Cuauhtémoc Blanco, sentado en la pendiente que el corte del césped formó y con Walter Jiménez y Rafael Figueroa a su lado.
El Temo ya es todo un líder en el vestuario de los Guerreros. Risueño, bromista y paciente para atender todas las solicitudes de las personas que se le arremolinan antes de abandonar la cancha, se da tiempo para recordar que su única meta deportiva por ahora es colaborar para que los de La Comarca Lagunera consigan el bicampeonato.
Hablar de la Selección Nacional no lo atrae, al menos no por ahora.
“Simplemente estoy concentrado aquí con Santos y con ganas de seguir trascendiendo”, se limita a decir, antes de encabezar a los albiverdes en el camino rumbo al hotel de concentración.
Y es que, Blanco llegó para ser guía, una pieza que nunca está de más cuando se piensa llegar a lo más alto.
“Es un chavo que, de entrada, su personalidad es ganadora”, valora Daniel Guzmán, director técnico del Santos Laguna. “Lo transmite y estamos identificados con él, por eso es que se pensó en Cuauhtémoc para poder ayudarnos a lograr este objetivo”.
“Es parte del equipo y la verdad es que se integró muy bien”, agrega.
Además de que su temperamento y estirpe ganadora han reforzado a un plantel que fue formado con la premisa de cumplir metas, no conformarse con tratarlas.
“(Blanco) influye muchísimo, porque es un chavo que tiene experiencia, ganador, y aparte tiene la humildad de entregar toda su filosofía y conocimientos al equipo, lo que nos enriquece más”, sentencia El Travieso, quien esboza una profunda sonrisa cada que observa entrenar a su ‘joya.’