futbol@eluniversal.com.mxMONTERREY.— Manuel Lapuente sólo atinó a meter las manos en su gabardina y regresar a la banca cuando observó cómo Francisco Chacón le mostró la tarjeta roja a Arturo Rivas (62’).
El técnico de Tigres sabía que media hora era mucho para intentar aguantar al Atlante con un hombre menos... Y los Potros de Hierro se lo confirmaron en poco más de 10 minutos.
Eso explica que no dejara ir a Hugo Sánchez Guerrero al área azulgrana en la última jugada a balón parado del encuentro.
Sí, el 1-1 que registró el marcador electrónico del estadio Universitario provocó más de una sonrisa entre los quintanarroenses, pero Lapuente apela a que sus felinos fueron los mejores visitantes durante la fase regular del Apertura 2008, producto de las cuatro victorias obtenidas en los ocho duelos que efectuaron fuera de su guarida.
A final de cuentas, la expulsión de La Palmera dejó a los regiomontanos con una importante desventaja.
“Con un hombre menos se complicó mucho”, reconoció Óscar Pérez, guardameta de los ayer locales. “No nos queda más que ir a Cancún con la misma ambición que mostramos cuando estábamos 11 contra 11”.
Porque el equipo de Lapuente volvió a mostrar, que sabe manejar las emociones a la perfección, aunque por momentos parezca dominado.
El tempranero gol de Sánchez Guerrero (7’) resultó la mejor arma para el esquema que el experimentado estratega suele emplear... Hasta que Rivas acentuó el dominio atlantista.
Por eso, Lapuente pareció conforme, pese a salir del Universitario con la obligación de ganar el próximo sábado en el Andrés Quintana Roo, tal como lo hizo hace una semana en Morelia, donde obtuvo su boleto a la Liguilla.