futbol@eluniversal.com.mxTOLUCA.— La intensidad con la que festejó el gol de Shina sorprendió hasta a los integrantes de su cuerpo técnico.
José Manuel de la Torre dejó a un lado la sobriedad que lo caracteriza luego de que Antonio Naelson rubricó la gran jugada en la que marcó el gol (32’) que le dio a los Diablos Rojos el boleto a la fase final.
Es cierto, el Chepo estalló de júbilo al saber que cumpliría con el primer objetivo que se trazó cuando llegó al club escarlata, pero el destino le dio la posibilidad de eliminar al equipo de sus amores, ese del que tan mal salió debido a la poca paciencia que suele tener Jorge Vergara.
Poco más de un año después de abandonar al Guadalajara, José Manuel de la Torre fue el verdugo de unas Chivas que llegaron al domingo conectadas a un respirador artificial.
Y el Chepo gozó haberles retirado la mascarilla de oxígeno.
A final de cuentas, el beneficio del Toluca era completamente proporcional al perjuicio del Rebaño Sagrado.
El San Luis fue tímido, agazapado durante buena parte del encuentro, con la mente ya puesta en los cuartos de final y en no tener jugadores suspendidos o lesionados para la primera etapa de la Liguilla.
Mientras que los mexiquenses jugaron su última carta y ganaron, con lo que —de paso— le dieron una satisfacción extra a su director técnico.