Hay tiempos en que elegir un buen head coach se vuelve más difícil... y si se trata de darle la oportunidad a un novato en el puesto, el dueño de equipo titubea todavía más.
Como sea, normalmente un cambio en el timón ocurre cuando un equipo viene de una mala temporada y los resultados no se ven inmediatamente. Esta temporada, hay varios ejemplos que muestran exactamente lo contrario, y son casos de gente sin experiencia como entrenador en jefe.
Primero, Jim Zorn, un debutante como head coach en la NFL, y sus Pieles Rojas.
Washington va con marca de 6-3 y su pasador, Jason Campbell, no tiró una sola intercepción en los primeros ocho juegos de la temporada. Zorn le prometió al dueño Dan Snyder que sería como un tutor para el joven quarterback.
John Harbaugh, por su parte, también es primerizo. Su equipo, los Cuervos de Baltimore, marcha con 6-3 y su defensiva es la número 2 de la liga, y la primera contra la carrera.
El entrenador en jefe de los Delfines de Miami, Tony Sparano, está en el mismo caso.
El cuadro de la florida tiene récord de 5-4, ha derrotado a Nueva Inglaterra en gira este año y su formación de Wildcat (darle el balón directamente al corredor) le ha dado resultados partido a partido.
Por último, Mike Smith y sus Halcones. El mismo caso. Atlanta va 6-3, 4-0 en casa, y tiene a la ciudad interesada otra vez por el futbol americano.
“Todos nosotros fuimos exitosos como coaches asistentes y trabajamos con muy buenos head coaches”, dijo Smith. “Es bueno ver que se den este tipo de éxitos”.
Pero esto no siempre ocurre. Por ejemplo, el primer trabajo como entrenador en jefe de Bill Belichick fue demasiado discreto con los Cafés de Cleveland.
Smith fue la contratación más sorpresiva de los cuatro; llamó la atención que en su primera semana quiso conocer a todos en la organización de los Halcones y a eso se dedicó.
Durante el scouting combine jamás se le vio lejos de su laptop, apuntando todo lo que ocurría en pos de revivir a un equipo mermado tras la era de Michael Vick.
“Quería tener en nuestro róster muchas posibilidades. Quería también hablar con muchos de ellos y ver cómo eran, explicarles en qué direccíón el gerente general (Thomas Dimitroff) y yo queríamos llevar a este equipo”, expuso Smith.
Sparano es quien tenía la pendiente más pronunciada con un equipo que sólo había ganado un partido en 2007; ¿su jefe? Bill Parcells.
Sparano expuso que la victoria que tuvieron en la semana tres de la campaña por 38-13 en Nueva Inglaterra fue lo que detonó el repunte de este equipo, que había iniciado con 0-2.
“Claro que de lo primero que quería que ocurriera era que se dieran un par de triunfos, eso le da credibilidad a lo que estás intentando aplicar”, dijo Sparano. “No quería que después de todo el trabajo de pretemporada dijeran: ‘Nada ha cambiado acá’. Puedes hacer las cosas diferentes en los entrenamientos, pero si los triunfos no llegan es difícil demostrarlo. Ahora, con la posibilidad que hay de playoffs, creo que se demuestra que vamos en una distinta dirección”.
Cuatro head coaches, cuatro mentalidades. Zorn venía de ser coach de quarterbacks con los Halcones Marinos, Harbaugh era coach de equipos especiales y profundos con las Águilas, Sparano fue coach de línea ofensiva con los Vaqueros y Smith era coordinador defensivo con los Jaguares.