GUADALAJARA.— La mandíbula tensa, muelas que chocaban entre ellas y la mirada fija a un objetivo que le eludió. La primera ronda de la golfista mexicana Lorena Ochoa distó de lo que ella esperaba. El score de 73, dos sobre par, fue una manera difícil de iniciar el torneo que había soñado desde que era niña.
“No fue mi mejor inicio, fue difícil con todas las emociones y la adrenalina”, dijo la número uno del mundo.
Parada en el fairway del hoyo 17, la mexicana miraba impotente cómo su tiro caía en el lugar incorrecto del green, sacudió la cabeza en modo de desaprobación y pasó el trago sin más que hacer que intentar sobreponerse. A esas alturas Ochoa cargaba a cuestas tres bogeys y un birdie, por lo que embocar un pájaro era primordial.
Eso no sucedió en el 17, Ochoa salvó el par y siguió adelante.
El hoyo 18, la última oportunidad para el birdie, esperaba ante ella, con cientos de fanáticos esperando también.
Lorena no dejó escapar la oportundidad y envió su tercer tiro a menos de un metro de la bandera, para ponerse en posición. La galería contuvo la respiración en ese putt y la bola entró para algarabía de la gente que dejó de lado sus empleos, clases y otros compromisos de la vida cotidiana de un jueves para acompañar a Ochoa en su travesía.
“Fallé mis segundos tiros, siempre estuve lejos de la bandera; voy a practicar algunas bolas para acabar con buen sabor”, dijo. “No estoy nerviosa. Me siento motivada por la gente”.
Esta mañana la tapatía saldrá a tratar de remontar los cinco golpes de diferencia que tiene con respecto a las líderes, incluida la sueca Annika Sorenstam, quien será un rival duro de vencer.
Un grupo de 15 manifestantes se apostó ante una de las entradas del Guadalajara Country Club para protestar porque, según decían, el gobernador Emilio Gonzalez Marquez donó un millón de dólares para gastos del Lorena Ochoa Invitational. Los inconformes señalaban que dicho presupuesto salió del erario público.