Los Vaqueros de Dallas tienen muchos problemas. Tantos que no se podrían contar con los dedos de ambas manos.
No son buenos parando la carrera. De alguna forma olvidaron de pronto cómo bloquear. Su ofensiva no camina y así nos podríamos seguir.
Después de la paliza de 35-14 ante los Gigantes de Nueva York, la pregunta es obligada: ¿En qué momento los Vaqueros de Dallas llegaron al punto de disputar un partido que daban por perdido desde antes de jugarlo y con Brad Johnson en los controles?
No se necesita ser un genio como el acaecido Bill Walsh para darse cuenta de que Johnson, a sus 40 años de edad, no tiene ya nada qué aportar.
En 2007 sólo había jugado un partido. Y en las prácticas de este año demostraba que no tenía algo más que Drew Bledsoe o Vinny Testaverde en sus últimos días con los Vaqueros.
Jerry Jones dispuso de su bolsillo sin contemplaciones para mejorar cada línea durante el receso de temporada.
Claro, nunca pensó que Tony Romo podría lesionarse. Tremendo error.
Luego de que Johnson apenas pudo guiar a los texanos a acumular 87 yardas en la primera mitad, con sólo tres primeros y dieces, los aficionados clamaban por Brooks Bollinger. ¿Quién?
Entró pues el tercer pasador e hizo una gran imitación de Johnson, pues su primer pase lo colocó en las manos del profundo James Butler; los Gigantes anotaron un par de jugadas después.
Bollinger obviamente no era la respuesta, ¿por qué debía serlo? Los propios Vikingos de Minnesota que han padecido en esa posición lo cortaron en la pretemporada. Si no le puedes tumbar la chamba a John David Booty o a Tarvaris Jackson, cómo puedes aspirar siquiera a preocupar a los actuales campeones de la NFL.
“Quería estar preparado, sabía que sólo estaba a un paso de entrar”, dijo Bollinger.
Quizá hasta el propio Jerry Jones lo pudo haber hecho mejor que este par.
¿No es increíble que los Vaqueros (un equipo con aspiraciones de Super Bowl al inicio de la presente temporada) no tenga un pasador medianamente bueno como suplente en lugar de Tony Romo?
El riesgo de una lesión para un pasador es altísimo. Simplemente hay que ver lo que pasa con Ben Roethlisberger, pero el lunes pasado entró Byron Leftwich y resolvió bien su partido ante los Pieles Rojas de Washington.
Quizá Jones debió haber buscado un relevo digno de Romo en lugar de afanarse por traer a Adam Jones, quien no ha sido tampoco lo que los Vaqueros esperaban.
El mejor ejemplo de un buen suplente es Kerry Collins, quien comenzó la temporada detrás de Vince Young y ante la lesión de éste asumió el puesto para tener ahora a los Titanes de Tennessee como el único invicto de la NFL con récord ya de 8-0.