LIVERPOOL.— El Liverpool empató ayer a un tanto en Anfield ante el Atlético de Madrid gracias a un polémico penal anotado por Steven Gerrad en el tiempo de descuento, lo que deja el Grupo D de la Liga de Campeones de Europa con ambos equipos en la cabeza.
El encuentro fue muy emocionante y se abrió con un tanto para los de Javier Aguirre anotado por Maxi Rodríguez a los 37 minutos. Pero en el tiempo de descuento el conjunto local obtuvo un empate gracias a un penalti que dará mucho de qué hablar.
La disputa de la cuarta fecha del Grupo D dejó al Atlético de Madrid y al Liverpool con ocho puntos, mientras el PSV Eindhoven y el Olympique de Marsella acumulan tres unidades.
El partido se quedó desde el principio sin dos de los actores estelares de la representación. El entrenador del Liverpool, Rafa Benítez, confinó a la grada a Fernando Torres, que vio frustrados sus deseos de medirse a su antiguo equipo. Por su parte, el Atlético de Madrid dejó en el banquillo al argentino Sergio Agüero.
Javier Aguirre vio el partido desde el palco, cumpliendo el primer encuentro de sanción. Aunque la decisión de dejar a Agüero en el banquillo, claro está, fue suya y supuso un gran riesgo.
Pero lo ocurrido en la primera parte cargó de razones al mexicano, pues el Atlético de Madrid actuó con enorme firmeza.
Aguirre blindó su centro del campo al dejar a Diego Forlán solo en la punta. Y el Liverpool se encontró con un escenario que no tenía contemplado.
Antonio López progresó por la derecha, bajó un balón dificilísimo y dio un buen pase a Maxi Rodríguez. El argentino rompió por el centro, en una acción que ha repetido mil veces durante su carrera y cruzó ante la tibia salida de Pepe Reina. Anfield se quedó mudo y recibió el descanso con incredulidad. El encuentro fue muy diferente en la segunda parte, en la que el Liverpool agobió la portería de Leo Franco, pero sin poder marcar, hasta que llegó la jugada polémica en el descuento ante el enojo de Aguirre.
Gerrard peleó un balón con Mariano Pernía y ambos chocaron, producto de la inercia. Entonces, el sueco Martin Hasson se fue al punto de penalti; Gerrard marcó y dejó llorando de rabia al Atlético de Madrid, que ya saboreaba su pase a octavos.