MONTERREY.— Es cierto, Ricardo La Volpe aún no puede sonreír, pero al menos ayer logró suspirar con mayor tranquilidad al vencer el Monterrey 2-1 al Atlante, para quebrar una mala racha de siete cotejos sin triunfo.
Curiosamente, el inicio fue de pesadilla para los Rayados, pues Luis Gabriel Rey puso al frente a los visitantes al minuto de juego, lo que presagiaba una tarde negra para el equipo del Bigotón.
Sin embargo, el ritmo semilento impuesto por los regios les benefició para igualar los cartones, al 31’, luego que David Stringel mandó un servicio por el sector derecho, recentró William Paredes por el lado izquierdo y Borgetti se encargó de conseguir el gol.
Y tan sólo ocho minutos después, Paredes arribó de nueva cuenta por la izquierda, mandó centro y el panameño Felipe Baloy logró certero remate de cabeza para conseguir el 2-1 que sería definitivo.
Los visitantes salieron en busca de la igualada en la parte complementaria y a los 49 minutos, Bermúdez sacó disparo dentro del área, pero el esférico pegó en el poste y así se salvaron los locales.
Finalmente, al 58’, Pereyra desaprovechó una clara opción, al recibir un centro por el lado derecho quedó prácticamente solo, pero no supo rematar y con ello, La Volpe pudo respirar con más soltura.