Existe una diferencia notable entre la contratación, en su momento, de Hugo Sánchez Márquez como director técnico de la Selección Nacional de México, y lo que acaba de ocurrir en Argentina con la designación de Diego Armando Maradona.
Con Hugo ya existía un historial en cuanto a la dirección técnica, con argumentos sólidos, basados en aquel bicampeonato en 2004 alcanzado como estratega de Pumas —con todo y que se diga que Sergio Egea era quien en realidad dirigía al equipo auriazul—; mientras que con Diego el único argumento posible pasa por su trayectoria como astro del futbol mundial.
A diferencia de Hugo, auxiliado esencialmente por un Egea desconocido, y asesorado por gente que en aquel entonces no tenía el suficiente reconocimiento futbolístico, como Mario Carrillo; Diego Maradona iniciará su aventura con la asesoría de Carlos Salvador Bilardo, quien es —nada menos— todo un campeón mundial.
El historial de Diego como estratega se limita al Mandiyú en 1994 y al Racing, un año después; en ambos casos trabajando en dupla y con resultados magros.
Así, dos figuras simbólicas en sus respectivos países, Hugo Sánchez y Diego Maradona, tuvieron la oportunidad en la selección de su país, pero cada uno con distintos argumentos para merecer la distinción.