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El nueve es un número que asusta por la responsabilidad. El último que lo utilizó en el Guadalajara anotó 101 goles y hoy juega en Europa. Cuando Omar Bravo se fue, quedó vacante.
—¿Lo quieres tú?, le preguntaron a Sergio Santana. De lo que respondió no se sabe, pero él porta el 21.
El que dijo: “lo quiero yo”, es un joven que piensa que su apellido lo marca para hacer cosas importantes en el futbol, Omar Arellano.
Es un novato que tiene gran fe en lo que puede lograr. Lo que no todos saben es la promesa que la nueva ‘Pina’ hizo a su esposa antes de iniciar el torneo... Y la ha comenzado a cumplir.
“Le dije que iba a triunfar, que iba a ser un referente de este equipo, un ídolo, como lo quise desde niño, y —por ahora— voy en camino, pero debo mantener los pies sobre la tierra”, reconoce Omar. “Más que los goles, es importante seguir trabajando y ser humilde, como lo fueron mi abuelo y mi padre”.
Quienes le enseñaron que “al América se le gana”.
—Con estos dos goles mantienes una tradición familiar, la de marcar en el Clásico...
—Ellos tuvieron la fortuna de anotar en este tipo de partidos y ahora me sumo a su historia.
La que que ya cuenta con ocho tantos firmados por un Arellano frente al América. La original ‘Pina’, su abuelo, le hizo cinco a los azulcrema, mientras que su papá consiguió uno, que se mantiene en la memoria del hoy atacante rojiblanco, como muestra de lo que se debe hacer ante los emplumados.
“Recuerdo un gol de mi padre en el Jalisco. Arranca desde la media cancha y... hasta el momento, el apellido no ha pesado; al contrario, ha servido de motor”, asegura.
Eso sí, espera que él no sea el final de una dinastía que ha llenado de felicidad a la afición del Rebaño Sagrado.
Por lo pronto, su primer hijo ya viene en camino y Omar sueña con que sea futbolista, juegue en el Guadalajara y mantenga la estirpe de un apellido que ya es histórico en los Clásicos.
—Con él continuará la tradición de anotarle al América...
—Mi esposa tiene seis meses de embarazo. Todo está perfecto y esperamos que venga otro jugador para Chivas, otra generación de los Arellano.
Que se caracteriza por disfrutar el partido que a muchos presiona, ese en el que el entorno se carga de ejercer presión durante los días previos.
“No quisiera escucharme soberbio, pero los Arellano estamos hechos para cosas grandes”, presume. “Sabemos aguantar momentos difíciles; yo tuve uno este torneo, pero fui mentalmente fuerte y las cosas ahora se están dando”.
Porque Omar no olvida el desgarre en la pierna izquierda que sufrió al inicio del actual torneo y que, incluso, le provocó no asistir a su primera convocatoria a la Selección Mexicana.
Ahora, goza el brillante momento que le permite ser el jugador rojiblanco más asediado, algo que también era parte de aquel sueño que abrigó desde que era pequeño.
—Fue el primer Clásico que juegas como titular y de inmediato respondiste...
—Es un sueño que yo tenía desde chico: hacer algo importante en un juego así.
Aunque está consciente de que su camino apenas inicia, así es que opta por mantenerse cauto pese a las innumerables muestras de admiración recibidas.
“Se me dio algo bonito, pero hasta ahí, hay que seguir trabajando, con los pies en la tierra”, sentencia. “Soy realista, sé que tengo mucho que aprender... El equipo se merece todo esto”.
Porque el nuevo Omar ya escribe su propia historia.